Un intercambio entre marplatenses derivó en un inesperado ranking popular. Entre la tradición y las nuevas propuestas italianas, estos son los nombres que más se repiten cuando se pregunta dónde se come la mejor pizza en la ciudad.
El podio indiscutido
Tres pizzerías aparecen en casi todas las opiniones:
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Da Filippo, señalada como “la mejor napoletana real de Mar del Plata”. Masa elástica, bordes inflados e ingredientes de estilo italiano auténtico la posicionan como favorita entre los fanáticos del horno a leña.
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Francesco, destacada por su sabor parejo y la atención del personal. “Cuando tengan delivery, le ganan a todas”, comentó uno de los participantes del debate.
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La Nieve, clásico absoluto de la ciudad. Famosa por su muzza abundante y sus empanadas de jamón y queso, tiene seguidores en todas las generaciones.
Los históricos que resisten
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Pedrito, de los más nombrados. Muchos coinciden en que mantiene “el mismo sabor de hace 15 años”.
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Mambrú, De Diez y Joe’s también se consolidan como referentes del formato abundante y rendidor. “Te comés una porción y no necesitás más”, señaló un marplatense.
Estilo italiano vs. porción contundente
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Para quienes prefieren la pizza liviana y gourmet, sobresalen nombres como Rabona, Parliamo o Da Filippo, con poca mozzarella y masa artesanal.
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Del otro lado, los amantes de la milanesa de muzza eligen opciones cargadas como La Musa, Mambrú, La Nieve o Gino’s, donde el queso desborda del plato.
Las polémicas de siempre
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Hell’s Pizza despertó opiniones cruzadas: algunos la celebran por su estilo neoyorquino distinto, mientras que otros la consideran “carísima para lo que ofrece”.
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La Musa dividió aguas como pocas. Para algunos sigue siendo un clásico incuestionable; otros apuntan que “cada sucursal tiene un sabor distinto”.
Mucho debate, una sola certeza
Más allá de las diferencias de estilo, el intercambio dejó una conclusión clara: Mar del Plata respira pizza y tiene identidad propia en cada barrio. Desde los hornos de leña italianos hasta las porciones rebalsadas de muzza para comer de parado, la ciudad ofrece un recorrido que merece ser explorado con apetito y sin prejuicios.

















