El cáncer de mama es una amenaza silenciosa que afecta a millones de mujeres en el mundo, pero gran parte del riesgo puede reducirse con controles a tiempo. Las estadísticas son contundentes: una de cada 20 mujeres será diagnosticada a lo largo de su vida, y aun así, muchas siguen postergando los chequeos básicos que podrían marcar la diferencia entre un tratamiento sencillo y una batalla cuesta arriba.
Según datos internacionales, solo en 2022 se registraron 2,3 millones de diagnósticos y más de 670.000 muertes por esta enfermedad. La Organización Mundial de la Salud anticipa que la cifra seguirá en aumento si no se mejora el acceso a la detección temprana.
Un estudio reciente del Instituto Karolinska de Suecia analizó a más de 430.000 mujeres y reveló un dato alarmante: quienes no asisten a su primera mamografía tienen un 40% más de riesgo de morir por la enfermedad. No es menor el detalle de que casi un tercio nunca se presentó a ese primer turno.
“La detección temprana es la clave. Cuando el cáncer se encuentra a tiempo, las tasas de supervivencia superan el 90%”, explicó la ginecóloga Denise Johnson, especialista en salud femenina de la Universidad de Texas.
¿Cuándo empezar con los controles?
-
Mamografía anual desde los 45 años, para mujeres sin factores de riesgo.
-
Antes de esa edad, si hay antecedentes familiares o mutaciones genéticas, ya que entre el 5% y el 10% de los casos son hereditarios.
-
El estudio dura menos de 20 minutos y puede detectar lesiones imposibles de percibir con el tacto.
Señales de alerta a las que hay que prestar atención
-
Bultos en el seno o la axila
-
Cambios en el tamaño o forma del pecho
-
Enrojecimiento, dureza o hinchazón inusual
Aunque poco visibilizado, los hombres también pueden desarrollar cáncer de mama: representan cerca del 1% de los diagnósticos.
¿Y si la mamografía da mal?
Una imagen sospechosa no significa automáticamente cáncer. Se requieren estudios complementarios —como ecografías o biopsias— para confirmar el diagnóstico. Una vez identificado el tipo y etapa, el tratamiento puede ir desde cirugía y radioterapia hasta hormonoterapia o quimioterapia, según cada caso.
Mirando al futuro
Las proyecciones de la OMS no son alentadoras: para 2050 las muertes por cáncer de mama aumentarían un 68% y los nuevos diagnósticos crecerían un 38%.
“Cada minuto, cuatro mujeres son diagnosticadas y una muere por esta enfermedad”, advirtió Joanne Kim, investigadora del Centro Internacional de Estudios sobre el Cáncer.
















