La fiscal sostuvo que el imputado, 28 años mayor que la víctima, la inició en el consumo y se aprovechó de su vulnerabilidad. La joven tenía 17 años y murió en 2021 en Villa Ortúzar.
La fiscal María Luz Castany pidió 3 años y 6 meses de prisión efectiva para Christian Mauricio Gilardenghi, acusado de haber causado la muerte de una adolescente de 17 años tras suministrarle cocaína en su casa del barrio porteño de Villa Ortúzar, en noviembre de 2021.
El planteo fue realizado ante el juez Pablo Vega, quien integra de manera unipersonal el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°17. La fiscal consideró al imputado responsable de homicidio culposo y suministro gratuito de estupefacientes agravado por tratarse de una menor de edad.
Qué ocurrió el día de la muerte
Según la acusación, el 16 de noviembre de 2021 la joven se dirigió al domicilio del imputado, ubicado en la calle Mariano Acha al 1000. Había tomado un colectivo de la línea 111 y llegó alrededor de las 20:13.
Poco más de media hora después, a las 20:46, el hombre llamó al 911 para informar que una amiga estaba convulsionando. Diez minutos más tarde volvió a comunicarse para pedir una ambulancia.
Un móvil del Hospital Tornú, situado a pocas cuadras, arribó al lugar y le practicó maniobras de reanimación cardiopulmonar. Sin embargo, la adolescente falleció a las 21:15.
La autopsia determinó que la muerte se produjo por congestión, edema pulmonar y meningoencefálico derivados de una sobredosis de cocaína.
“Existía una relación asimétrica y desigual”
Durante su alegato, Castany sostuvo que entre ambos había una marcada diferencia de edad y una dinámica desigual. El hombre le llevaba 28 años y, según la investigación, le vendía marihuana desde que la víctima tenía 16.
De acuerdo con los mensajes incorporados a la causa, el imputado le ofrecía drogas e incluso dinero a cambio de mantener relaciones sexuales. También le prometía “regalarle cositas” si iba a su casa.
La fiscal afirmó que no solo le facilitó la cocaína, sino que la inició en ese consumo. Recordó además que la joven había comentado a amigas que era “un vicio que no quería tener”.
El análisis médico
En el juicio se expuso que no se detectó consumo de alcohol y que los estudios médicos descartaron patologías previas o fallas cardíacas. Una médica explicó que, cuando la cocaína es inhalada, el pico de efecto se produce alrededor de los 30 minutos.
La fiscal remarcó que el tiempo transcurrido entre el ingreso al domicilio y la convulsión coincide con ese lapso. Además, el hisopado nasal dio positivo.
En los análisis se hallaron metabolitos no activos, que no explicaban por sí mismos la muerte. Para el Ministerio Público, el consumo dentro de la vivienda fue determinante.
Los agravantes y la conducta posterior
Castany señaló que el imputado descartó la droga tras el hecho y que nunca se pudo secuestrar su teléfono celular, pese a que se comprobó que desde ese aparato se realizaron los llamados al 911 y a la madre de la víctima.
También sostuvo que le mintió a la policía sobre la edad de la adolescente y que desvió a la madre para que fuera al hospital en lugar de acercarse al domicilio.
Como antecedente, recordó que el hombre ya había sido condenado por el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°16 por lesiones y amenazas coactivas agravadas por violencia de género.
El juicio continuará el 4 de marzo, cuando alegue la defensa. El tribunal deberá definir si hace lugar al pedido de la fiscalía y dicta una condena de cumplimiento efectivo.
















