Las autoridades reforzaron las advertencias en distintas zonas del país ante el aumento del caudal de varios ríos. La catástrofe registrada la semana pasada dejó cientos de muertos y miles de personas desaparecidas.
Nepal continúa bajo alerta ante la posibilidad de nuevas inundaciones, luego de las devastadoras crecidas que golpearon distintas regiones del país y también afectaron sectores del Tíbet.
Durante las últimas horas, las autoridades pidieron a los habitantes de las zonas más comprometidas extremar las precauciones debido al incremento del nivel del río Bhotekoshi. Los organismos de emergencia incluso enviaron mensajes de advertencia directamente a los teléfonos celulares de la población.
El riesgo se mantiene principalmente en sectores montañosos, donde la acumulación de agua y los desprendimientos generados por las intensas lluvias podrían provocar nuevas crecidas repentinas.
Según las autoridades nepalesas, la cantidad de víctimas fatales ascendió a 788 personas, mientras que 2.502 permanecen desaparecidas. Del lado chino de la frontera se contabilizaron otros 16 fallecidos y 546 desaparecidos.
La situación generó además una intensa tarea de búsqueda y rescate, con equipos que trabajan para recuperar a las personas que permanecen incomunicadas y restablecer las principales vías de acceso.
Preocupación por el agua acumulada en las montañas
La advertencia más reciente surgió después de que autoridades chinas comunicaran a Nepal un incremento del caudal aguas arriba.
Uno de los principales puntos de preocupación es una zona ubicada en las montañas donde quedó acumulada una importante cantidad de agua. Si bien uno de los lagos formados tras las inundaciones comenzó a drenarse, otro sector situado unos 5,6 kilómetros aguas arriba todavía concentra alrededor de 1,4 millones de metros cúbicos de agua.
Los especialistas mantienen un monitoreo permanente para determinar si esa acumulación podría generar nuevas inundaciones en las zonas ubicadas río abajo.
El regreso a las zonas destruidas
En algunos de los distritos más afectados, los sobrevivientes comenzaron a regresar a sus viviendas para intentar recuperar lo poco que quedó después del paso del agua.
En Dhading, una de las regiones más castigadas, numerosas familias encontraron sus casas parcialmente destruidas, cubiertas de barro y rodeadas de escombros.
Mientras algunos removían el lodo con palas, otros buscaban entre los restos objetos personales que pudieran ser recuperados.
La magnitud de la tragedia también afecta a ciudadanos extranjeros. Entre las personas desaparecidas hay trabajadores, turistas y peregrinos de más de una docena de países que se encontraban en la región cuando se produjeron las inundaciones.















