La Federación Marítima Portuaria y de la Industria Naval de la República Argentina (FeMPINRA) atraviesa horas de fuerte tensión interna luego de la difusión de un audio que compromete a Héctor “Piru” Rojas en la coordinación de un operativo represivo contra estibadores en Concepción del Uruguay. El material, revelado por el portal Mundo Gremial, desató pedidos de sanciones, intervención de su secretaría y hasta la expulsión del dirigente.
Rojas ocupa actualmente la Secretaría Gremial de la federación, uno de los cargos de mayor peso dentro de la estructura que conduce Juan Carlos Schmid. Además, es secretario general del Sindicato Unidos Portuarios Argentinos Bajo Paraná, con presencia en el puerto de Zárate y la región. Su doble rol profundizó el impacto político del escándalo.
Según pudo saberse, los sectores más influyentes de la FeMPINRA analizan primero intervenir el área que conduce Rojas y luego avanzar con medidas disciplinarias más severas. La posibilidad de un corrimiento definitivo del dirigente ya no se descarta en las discusiones internas.
En el audio que generó el revuelo se escucha a una voz atribuida a Rojas afirmar que fuerzas como la Prefectura, la Policía y la Gendarmería “están esperando órdenes” para actuar, y que él mismo estaba “apurando” las gestiones para que se concrete la intervención policial. Frente a los cuestionamientos, el sindicalista intentó despegarse del contenido asegurando que se trataba de un audio manipulado con inteligencia artificial, argumento que no logró convencer y que carece de sustento, ya que el medio que difundió el material afirma contar con el registro original.
La situación dejó particularmente expuesta a la conducción de Schmid. La federación había expresado públicamente su respaldo a los trabajadores y el rechazo a la represión, una postura que choca de frente con el contenido del audio. Esa contradicción explica el endurecimiento de las posiciones internas y la presión para avanzar con sanciones ejemplares.
El caso se produce, además, en un momento delicado para la FeMPINRA. En los últimos años perdió gremios afiliados y parte de su estructura, a partir de la conformación de una federación paralela de marítimos, lo que redujo su gravitación dentro del movimiento obrero del transporte.
El conflicto podría escalar aún más. Dirigentes críticos evalúan llevar el planteo a la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) para solicitar que Rojas sea desplazado también de sus responsabilidades en ese ámbito. De concretarse, el dirigente quedaría prácticamente aislado en el entramado sindical.
A este escenario se suman viejos resquemores internos por denuncias y episodios que vincularon a Rojas con el narcotráfico, en un contexto sensible como el del puerto de Zárate, señalado en reiteradas oportunidades como un punto crítico para ese tipo de delitos.
Para la conducción de la FeMPINRA, que se presenta como un espacio de perfil combativo, convalidar el accionar atribuido a Rojas implicaría un costo político difícil de asumir. Por estas horas, el futuro del dirigente dentro de la federación pende de un hilo.















