El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó los restos de Carlos Rafael Medina González, un estudiante universitario de 20 años que fue secuestrado en abril de 1976, durante la última dictadura militar.
La identificación se realizó a partir de los restos hallados en el Pozo de Vargas, una fosa clandestina ubicada en la zona de Tafí Viejo, a pocos kilómetros de San Miguel de Tucumán. El juzgado federal de Tucumán N° 2 notificó esta semana a la familia sobre el resultado de los estudios. En los próximos días se realizará la restitución de los restos y una ceremonia.
Medina González vivía en San Miguel de Tucumán. En la madrugada del 15 de abril de 1976, un grupo armado ingresó a su casa del barrio Mercantil de Manantial, registró la vivienda y se lo llevó por la fuerza. El secuestro fue presenciado por su madre, su hermana y otros familiares.
El Pozo de Vargas, una fosa clave para recuperar la identidad de las víctimas
El hallazgo se suma a las identificaciones realizadas en el Pozo de Vargas, donde fueron recuperados restos de al menos 149 personas. Hasta el momento, 122 víctimas cuentan con una identidad confirmada, según los datos difundidos en el marco de la investigación.
La fosa tiene unos tres metros de diámetro y 37 metros de profundidad. Los cuerpos fueron arrojados en condiciones que provocaron la fragmentación y mezcla de los restos óseos, lo que complicó durante años las tareas de identificación.
Los trabajos arqueológicos comenzaron después de que especialistas detectaran la presencia de restos humanos. Desde entonces, distintos equipos trabajaron en el lugar durante casi dos décadas. El EAAF recibió los restos a partir de 2011 para realizar los análisis genéticos y establecer la identidad de las víctimas.
En total, se recuperaron alrededor de 38.000 fragmentos óseos, además de prendas de vestir y otros objetos. A partir de los perfiles genéticos, los especialistas pudieron determinar el número mínimo de personas enterradas en el lugar y avanzar en la reconstrucción de sus identidades.
La identificación de Medina González también vuelve a poner el foco sobre los secuestros ocurridos en Tucumán durante los primeros meses de la dictadura. Otros compañeros suyos fueron secuestrados en aquella época y algunos también fueron identificados recientemente a partir de los restos encontrados en el Pozo de Vargas.
Después de 50 años, la identificación permitirá a su familia recuperar sus restos y avanzar en una despedida que durante décadas permaneció pendiente.
















