El flamante secretario general de la CTA de los Trabajadores de la provincia de Buenos Aires cuestionó con dureza el modelo económico del Gobierno nacional. En diálogo con Sueños y sonidos, por Radio 10 Mar del Plata, alertó por el cierre de empresas, la pérdida de puestos de trabajo y la destrucción del mercado interno. También reclamó una alternativa política, cuestionó a sectores del sindicalismo por haber esperado una recuperación que nunca llegó y sostuvo que no hay salida gremial sin una solución política.
La crisis industrial, el deterioro del empleo y el impacto de las políticas económicas del gobierno de Javier Milei fueron los ejes de una entrevista con Raúl Calamante en Sueños y sonidos, el programa de Radio 10 Mar del Plata.
El dirigente sindical, recientemente elegido secretario general de la CTA de los Trabajadores de la provincia de Buenos Aires, trazó un diagnóstico crítico sobre la situación productiva y advirtió que el cierre de empresas y la pérdida de puestos de trabajo no responden a circunstancias aisladas, sino a decisiones políticas del Gobierno nacional.
“No es un país pobre, es un país que lo están empobreciendo, que lo están saqueando”, sostuvo Calamante, en uno de los pasajes más contundentes de la entrevista.
La situación de Papelera del Sur, en Tornquist, fue uno de los primeros temas abordados. La empresa, con más de 60 años de historia, anunció el cierre de su planta y dejó a unos 160 trabajadores sin empleo. El impacto es especialmente grave para esa localidad bonaerense, que tiene alrededor de 7.000 habitantes.
“De un día para el otro empezaron a caer las ventas, porque había menos producción, no podía competir con la apertura de los productos importados y llega un momento donde directamente la empresa no se puede sostener”, describió.
Para Calamante, el caso refleja un proceso que se repite en distintos puntos de la provincia y del país. Apuntó contra la apertura indiscriminada de las importaciones y la orientación económica hacia las actividades extractivas, en detrimento de la industria manufacturera.
“Todo lo que tenga que ver con el mercado interno, que esté ligado al agregado de valor, se ve fuertemente perjudicado”, afirmó.
“Hay lugar para muy pocos”: la crítica al modelo económico de Milei
Calamante planteó que el Gobierno nacional impulsa un esquema que beneficia a determinados sectores económicos, mientras deja afuera a buena parte de la actividad productiva.
En ese sentido, cuestionó que la Argentina concentre sus expectativas en la exportación de materias primas y en la explotación de recursos naturales, sin utilizar esos ingresos para fortalecer la industria nacional.
“Hoy hay un modelo económico en el cual hay lugar para muy pocos. Todo lo que es el mercado interno, que representa casi el 70% del producto bruto del país, todo lo que está ligado al agregado de valor y al sector industrial manufacturero está fuertemente golpeado”, señaló.
También cuestionó el discurso oficial sobre los resultados económicos y advirtió sobre la contradicción entre los indicadores macroeconómicos y la realidad cotidiana de los trabajadores.
“Hoy el gasto de la mayoría de las familias está acotado a pagar los servicios y a pagar alimentos. No hay otra alternativa”, explicó.
Y agregó una reflexión sobre el respaldo social que todavía conserva Milei: “Si hoy solamente votaran a este Gobierno aquellos que se ven beneficiados, serían muy poquitos. Lo que pasa es que tenemos un amplio sector de la sociedad que sigue creyendo, que sigue pensando que hay que darle tiempo a un gobierno que cada vez está mucho más acorralado”.
“Van a terminar generando un industricidio”
El dirigente también puso el foco en la situación de Mar del Plata y advirtió que la ciudad difícilmente pueda recuperar dinamismo económico si continúa deteriorándose el mercado interno.
Mencionó las dificultades de la industria textil, la situación de distintas empresas y el impacto de las importaciones sobre la producción local.
Uno de los ejemplos más preocupantes que describió fue el de la actividad pesquera. Según explicó, pese a que las capturas presentan mejores resultados que en otros años, parte de la materia prima se procesa fuera del país.
“En la industria pesquera pasa lo mismo. Las capturas son mejores que otros años, pero se prioriza llevar esa materia prima a elaborar a otros países. El langostino lo están llevando a producir a Paraguay, porque les sale más barato que hacerlo acá”, afirmó.
Su advertencia fue directa: “Por este camino van a terminar generando un industricidio, pero empujando a millones de personas a una situación totalmente desesperada”.
En otro tramo de la entrevista, señaló que, de acuerdo con los datos que mencionó, alrededor de 32.000 pequeñas y medianas empresas dejaron de funcionar durante la gestión de Milei.
También alertó sobre el impacto que la pérdida de empleo tiene en las economías locales, donde cada cierre comercial o industrial repercute sobre otras actividades.
Cuestionamientos al sindicalismo y un reclamo de unidad política
La entrevista también abordó una de las discusiones centrales dentro del movimiento obrero: la falta de un paro general frente al deterioro de las condiciones laborales y el cierre de empresas.
Calamante reconoció que el sindicalismo atraviesa un momento de debilidad, aunque consideró que existen distintas responsabilidades y que una parte de las representaciones gremiales apostó a que la situación económica mejoraría.
“Muchos creyeron que había que darle tiempo y que esto después se iba a mejorar. Algunos pensamos desde el principio que esto no iba a arrancar y que este modelo ya lo habíamos visto”, expresó.
Para explicar su postura, trazó un paralelismo con la década del 90 y las políticas de apertura económica y desindustrialización que, según recordó, desembocaron en niveles de desocupación cercanos al 25% y en la crisis de 2001.
Pero dejó una definición política que atravesó buena parte de la conversación: “No hay solución gremial sin solución política y no hay solución política sin la participación de la clase trabajadora”.
En esa línea, sostuvo que la respuesta no puede limitarse a reclamos sectoriales ni a medidas de fuerza aisladas. Reclamó una articulación entre trabajadores, sindicatos, pequeños comerciantes y empresarios.
“El paro es una herramienta, no es la única. Hay que construir organización, movilización y generar las condiciones para que esto se pueda dar”, explicó.
El reclamo de una alternativa y el mensaje hacia el peronismo
Uno de los planteos políticos más importantes de Calamante estuvo dirigido al propio campo popular y a la necesidad de superar las disputas internas para construir una propuesta capaz de disputar el poder.
El dirigente consideró que no alcanza con cuestionar las medidas del Gobierno. También hace falta presentar un proyecto que vuelva a poner en el centro la producción, el empleo y el desarrollo industrial.
“Necesitamos un proyecto político en el cual se ponga al frente, supere el internismo y genere una propuesta para el conjunto de la sociedad que permita salir y volver a una situación de pleno empleo”, reclamó.
La referencia al internismo no fue menor. En un escenario de fragmentación política y sindical, Calamante planteó que la oposición necesita dejar de lado las disputas y construir una alternativa con capacidad de representar a los sectores afectados por la crisis.
También insistió en que la salida debe resolverse por la vía democrática y electoral.
“Esta es una etapa de resistencia, una etapa de generar la mayor unidad posible de organización, pero esto tiene que tener un correlato en un cambio político en la Argentina. Eso lo vamos a tener que resolver por vía democrática, cuando cambiemos de Gobierno”, afirmó.
“Hay sectores que imaginan una sociedad donde sobran dos tercios de la población”
En el tramo final, Calamante amplió su análisis y vinculó el escenario argentino con los cambios políticos y económicos que atraviesan distintas partes del mundo.
Cuestionó la concentración de la riqueza y el poder de las grandes corporaciones tecnológicas, a las que responsabilizó por impulsar un modelo de sociedad cada vez más desigual.
“Hay sectores que piensan y quieren crear un modelo de sociedad en el cual sobran dos tercios de la población”, sostuvo.
En ese contexto, mencionó a Elon Musk y cuestionó el desprecio que, a su entender, muestran determinados sectores concentrados hacia quienes quedan fuera del sistema económico.
“Tenemos la tecnología, tenemos la capacidad científica para avanzar en un proyecto de sociedad que nos incluya a todos y, sin embargo, cada vez estos sectores intentan concentrar mucho más la riqueza”, señaló.
También advirtió sobre el avance de expresiones autoritarias: “Como no lo pueden seguir haciendo con modelos de participación democrática, tienden a conformarse cada vez más autoritarios y cada vez más fascistas”.
Finalmente, reivindicó la necesidad de recuperar una mirada humanista sobre la economía y recordó las ideas que impulsaba el papa Francisco frente a un modelo de libre mercado que, según planteó, termina beneficiando a unos pocos.
















