Juegos rotos o desaparecidos, pastizales, falta de iluminación y calles inundadas. En el barrio Las Heras, los vecinos denuncian años de reclamos sin respuestas. La situación llegó a un punto insólito: un vecino puso plata de su bolsillo para cortar el pasto de la plaza.
En Las Heras, el abandono no necesita demasiadas explicaciones. Alcanza con recorrer el barrio y mirar lo que pasa.
La plaza está descuidada, con el pasto alto, juegos rotos y otros que directamente desaparecieron y nunca fueron repuestos. Tampoco hay iluminación como corresponde. Un espacio que debería ser para que jueguen los chicos y disfruten las familias terminó convertido en otra muestra del deterioro que denuncian los vecinos.
Y hay un detalle que refleja hasta dónde llegó la situación: Miguel, un vecino, puso 4.000 pesos de su propio bolsillo para pagar el corte de una parte del pasto. Hizo lo que pudo con lo poco que tenía. Mientras tanto, quienes deberían garantizar el mantenimiento de los espacios públicos siguen sin dar respuestas.
La postal se repite en las calles. Sobre Reforma Universitaria, entre el 2300 y el 2600, cada vez que llueve se acumula agua y circular se vuelve una odisea. La calle queda prácticamente intransitable.
No es un problema nuevo ni una situación inesperada. Según denuncian los vecinos, llevan años reclamando una solución que nunca llega.
La pregunta es inevitable: ¿hasta cuándo tienen que esperar los vecinos de Las Heras para recibir respuestas? ¿Por qué una persona tiene que sacar dinero de su bolsillo para hacer el trabajo que corresponde al municipio?
Los vecinos no están pidiendo privilegios. Están reclamando algo básico: una plaza en condiciones, iluminación, juegos para los chicos y calles por las que se pueda circular sin quedar atrapados cada vez que llueve.





















