Mientras que las organizaciones sociales esperan desesperadas recursos para sus comedores, Capital Humano parece tener prioridades… distintas. En una reciente revelación que generó un revuelo inmediato, salió a la luz que el organismo decidió gastar dos millones de pesos en una cafetera automática, una cifra exorbitante que equivaldría a unos dos mil dólares en el mercado. La compra de este “lujo” fue aprobada formalmente y consta en resoluciones públicas, sin disimulo alguno.

Mientras los comedores comunitarios apenas logran mantener sus puertas abiertas, este gasto público resulta, como mínimo, provocativo.
















