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“No se puede gobernar de espaldas a los vecinos”: el fuerte reclamo de Magalí Marazzo tras el regreso de Montenegro

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La licenciada en Gestión Cultural, especialista en conservación del patrimonio y exdirectora de Obras del Municipio cuestionó con dureza la forma en que se toman decisiones sobre Mar del Plata. En diálogo con Radio 10 Mar del Plata FM 105.5, advirtió que muchas veces la participación ciudadana llega cuando “ya está decidido” y defendió un proyecto de consultas populares barriales que obligaría al municipio a escuchar y respetar la decisión de los vecinos. También habló del regreso de Guillermo Montenegro a la intendencia y reclamó que los marplatenses definan qué ciudad quieren.

Magalí Marazzo conoce desde adentro cómo funciona el Estado municipal. Fue directora de Obras del Municipio y, desde ese lugar, construyó una mirada crítica sobre la planificación urbana y las decisiones que impactan directamente sobre los barrios de General Pueyrredon.

En diálogo con “Sueños y Sonidos”, por Radio 10 Mar del Plata, planteó una discusión que va mucho más allá de una nueva ordenanza: quién decide sobre la ciudad, cuánto se escucha a los vecinos y qué margen real tienen las comunidades cuando una decisión del gobierno municipal afecta el lugar donde viven.

La iniciativa presentada por Mar del Plata, Ciudad de Todos busca crear un sistema de participación y consulta popular barrial para que los vecinos puedan intervenir antes de que se definan determinadas políticas vinculadas con urbanismo, ambiente, patrimonio, cultura y movilidad.

Pero el planteo de Marazzo fue mucho más duro cuando puso el proyecto en el contexto político actual de la ciudad.

“Ayer nos enteramos que volvía el intendente, que se fue, viene, aparece en todos lados”, señaló, en referencia al regreso de Guillermo Montenegro. Y enseguida llevó la discusión al fondo de la cuestión: “Tenemos que ver y debemos decidir realmente, los marplatenses, qué tipo de ciudad queremos, cómo queremos vivir, qué decisiones queremos tomar”.

Para Marazzo, el problema no es solamente quién ocupa el despacho principal del municipio, sino cómo se toman las decisiones.

“No puede ser que sistemáticamente se siga pasando por encima de las necesidades de los vecinos. Me parece ya una locura”, sostuvo durante la entrevista con Radio 10 Mar del Plata.

“No se puede decidir una vez cada cuatro años”

Uno de los conceptos más contundentes de la entrevista apareció cuando cuestionó la idea de que la participación ciudadana se agote en las elecciones.

“No se puede decidir una vez cada cuatro años con un voto que después desoye las necesidades de los vecinos”, afirmó.

La frase condensa buena parte de la crítica que atraviesa el proyecto. La propuesta pretende que los ciudadanos puedan intervenir sobre determinadas decisiones que afectan directamente a sus barrios, pero antes de que esas decisiones sean tomadas.

Según explicó en Sueños y Sonidos, las herramientas existentes, como la Banca 25 y las audiencias públicas, no alcanzan.

“Te ponen un micrófono, te escuchan un rato, te apagan el micrófono, muchas gracias, y es lo mismo que si no hubieras dicho nada”, describió al referirse a la experiencia de los vecinos que utilizan la Banca 25.

Y fue todavía más directa: “Muchas veces estas instancias de participación ciudadana son más de comunicación para decirles lo que se va a hacer, que ya está decidido, que realmente de participación”.

Ese es, precisamente, uno de los puntos centrales de su planteo: que el vecino sea consultado antes de que el municipio tome una decisión y no cuando ya no existe margen para modificarla.

Una consulta que pueda obligar al municipio

La diferencia sustancial que propone la ordenanza es el carácter vinculante de las consultas en determinadas materias.

Marazzo explicó en Radio 10 Mar del Plata que el proyecto establece que, para cuestiones relacionadas con patrimonio, medio ambiente y Código Urbano, la decisión de los vecinos pueda tener carácter obligatorio para el municipio.

“No solamente tiene que escucharlo, como la Banca 25, sino que tiene que adoptar esta decisión que los vecinos tomen”, explicó.

El proyecto contempla, según detalló, la posibilidad de activar una consulta con el respaldo de un porcentaje de vecinos del barrio. Marazzo mencionó un 2,5% como porcentaje previsto en la iniciativa.

El objetivo es que un vecino no tenga que enfrentarse solo a una estructura municipal, contratar abogados o iniciar acciones judiciales para defender una plaza, una playa, un inmueble patrimonial o las características urbanísticas de su barrio.

“Sin que estos se tengan que movilizar y pagar para defender lo que en realidad les corresponde”, planteó.

Torres, patrimonio y decisiones que cambian barrios enteros

Marazzo utilizó algunos de los conflictos urbanísticos recientes de Mar del Plata para explicar por qué considera necesaria esta herramienta.

Mencionó el proyecto de una torre de 35 pisos, frenado a partir de la movilización de vecinos, y recordó otros conflictos relacionados con espacios de la ciudad y el patrimonio.

Su argumento es que una construcción de gran escala no impacta solamente sobre el terreno donde se levanta.

“No es solamente el edificio ni el daño que puede hacer a la vida de alguno de los barrios, ni los conos de sombra. Después hay otro tema que es el de la infraestructura”, sostuvo.

Y planteó una cuestión que afecta directamente a una ciudad que durante el verano multiplica su población: servicios que ya funcionan al límite.

“Vos pensá que al levantar una torre como esta, en un lugar donde en el mismo terreno habría tres, cuatro o seis baños como máximo, terminan habiendo 30, 40, 50 y eso afecta directamente a toda la infraestructura del barrio”, explicó.

En esa línea, recordó los problemas de suministro que suelen registrarse durante la temporada: “Nos quedamos sin luz o se quedan sin agua”.

Para Marazzo, permitir desarrollos de gran escala sin considerar la capacidad de infraestructura existente termina trasladando el costo a quienes ya viven en el barrio.

“Hay barrios que ni siquiera se sienten parte de la ciudad”

La crítica tampoco quedó limitada al centro o a los sectores donde suelen concentrarse las discusiones urbanísticas.

Marazzo puso el foco en los barrios periféricos y en las enormes diferencias que existen dentro del Partido de General Pueyrredon.

Mencionó sectores como La Perla, barrios de la periferia y particularmente situaciones que, según señaló, se viven en zonas como Las Heras, Batán, Laguna de los Padres y Sierra de los Padres.

“Hay barrios que son periféricos, que lamentablemente la gente misma que vive en estos barrios no se siente a veces ni parte de la ciudad”, sostuvo.

Y enumeró problemas básicos: falta de asfalto, dificultades con el alumbrado, basura y otras necesidades que, a su entender, deberían formar parte de una planificación integral de la ciudad.

Para la exfuncionaria municipal, el municipio necesita conocer de primera mano qué sucede en cada territorio.

“El tener un relevamiento de los barrios, el saber qué necesidades tienen son cosas que en realidad el municipio tendría que llevar adelante ya de por sí”, afirmó.

Una ciudad turística que no puede vivir de espaldas a sus barrios

Marazzo también vinculó la discusión urbana con uno de los grandes desafíos económicos de Mar del Plata: el turismo.

La ciudad, recordó en Radio 10 Mar del Plata, ya no recibe visitantes únicamente durante los meses tradicionales de verano. Los fines de semana también generan movimientos importantes y obligan a pensar una infraestructura preparada para una demanda creciente.

Pero para ella no alcanza con recibir turistas.

“Si no tenemos circuitos y espacios públicos, si no tenemos acceso a las playas públicas, si no tenemos plazas que estén preparadas o museos que tengan una propuesta interesante para los turistas, también nos afecta directamente en lo laboral”, explicó.

El razonamiento apunta directamente al modelo de ciudad: una Mar del Plata atractiva para quien llega de visita, pero también habitable para quienes permanecen todo el año.

“Vos pensá que es una de las ciudades que más desocupación tiene del país históricamente”, remarcó.

Por eso considera que discutir urbanismo, patrimonio, espacio público y participación ciudadana también implica discutir trabajo y desarrollo económico.

El regreso de Montenegro y una pregunta incómoda

La referencia a Montenegro apareció en un momento particularmente sensible para la política local, después de que se conociera su regreso a la intendencia.

Marazzo no hizo una defensa partidaria de un espacio político determinado. Su planteo fue más profundo: qué ciudad quieren los marplatenses y quién tiene derecho a decidir sobre ella.

La pregunta resulta incómoda para cualquier gobierno municipal, pero adquiere especial relevancia después de años de conflictos vecinales vinculados con obras, patrimonio, espacios públicos, desarrollos inmobiliarios y servicios.

Durante la entrevista con Sueños y Sonidos, la dirigente sostuvo que las decisiones sobre el territorio no pueden quedar exclusivamente concentradas en los funcionarios.

“La gente pueda decidir sobre cómo quiere vivir en la ciudad. Para eso pagamos impuestos, para eso formamos parte de una sociedad y para eso elegimos representantes que tienen que representarnos”, afirmó.

“Antes de tomar cualquier decisión”

Sobre el final de la entrevista, Marazzo dejó la definición más clara sobre el espíritu del proyecto.

“La idea de este proyecto de ordenanza es que se convoque al barrio antes de tomar cualquier decisión para que puedan participar de esa decisión”, explicó.

Y marcó la diferencia con lo que, según su visión, ocurre actualmente:

“Después de que ya está tomada la decisión, la verdad que ya está, que es lo que suele pasar”.

La discusión que propone Marazzo, entonces, no es solamente sobre una nueva herramienta institucional. Es una disputa por el poder de decisión sobre el territorio.

En una ciudad atravesada por conflictos urbanísticos, barrios con necesidades muy diferentes y una discusión permanente sobre qué hacer con sus espacios públicos, la pregunta queda planteada: ¿los vecinos deben limitarse a votar cada cuatro años o tienen que poder intervenir cuando una decisión municipal está a punto de cambiar para siempre el lugar donde viven?

Para Marazzo, la respuesta es clara.

“Entre todos, creo que podemos lograr que sea un poco más democrática la forma de decisión del Concejo Deliberante y de todas las decisiones que se tomen en la ciudad”, concluyó en diálogo con Radio 10 Mar del Plata.

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