Los residentes de Oleshky, ciudad fronteriza del sur de Ucrania, permanecen atrapados entre el conflicto, la infraestructura destruida y caminos fuertemente minados. Según múltiples testimonios, la ciudad ha estado prácticamente aislada de alimentos frescos y medicamentos durante meses, dejando a unas 2.000 personas dependientes de voluntarios y organizaciones de ayuda. La pasta y los alimentos enlatados se han vuelto elementos esenciales.
Ludmilla, una vecina que habla desde su casa dañada por incendios, describe cómo la ciudad se deteriora ante sus ojos y el peligro de intentar abandonar el lugar. La vía principal de salida, conocida como la “Ruta de la Muerte”, estaría minada, y las imágenes satelitales muestran vehículos calcinados y marcas de explosiones a lo largo de los tramos críticos.
Algunos evacuados recientes relatan haber salido por rutas organizadas por voluntarios, pero con extremo riesgo. Volodymyr, un hombre de 50 años, recuerda que su familia abandonó Oleshky en una ambulancia mientras rezaban para no detonar una mina. “Ninguno de nosotros podía soportarlo más”, dice.
La ciudad está limitada geográficamente por el río Dnipro y puentes destruidos, mientras fuerzas rusas ocupan sectores de Oleshky y tropas ucranianas mantienen posiciones al otro lado del río, cerca de Kherson. Ambas partes han sido acusadas de acciones que ponen en riesgo a los civiles, incluyendo la colocación de minas y bombardeos.
El Comisionado de Derechos Humanos de Ucrania, Dmytro Lubinets, solicitó a las autoridades rusas la apertura de un corredor humanitario seguro, denunciando lo que describe como terrorismo deliberado contra la población. Por su parte, Rusia atribuye las dificultades humanitarias a los ataques ucranianos.
Pese al peligro, algunos residentes, especialmente los mayores, se muestran reacios a abandonar sus hogares, prefiriendo enfrentar la incertidumbre antes que dejar atrás toda su vida. Otros, traumatizados por los bombardeos y la pérdida de vecinos, han decidido evacuar cuando fue posible.
La Cruz Roja Internacional mantiene conversaciones con ambas partes para evaluar la situación y facilitar ayuda humanitaria, aunque la presencia de minas y la guerra activa continúan complicando las evacuaciones.
















