La concejala cuestionó la política municipal basada en multas y advirtió que el desorden en Mar del Plata es consecuencia de años de deterioro del espacio público. “Cuando el abandono se vuelve política, el desorden se vuelve sistema”, sostuvo.
La concejala marplatense Eva Ayala lanzó un fuerte mensaje en redes sociales donde puso el foco en el estado de la ciudad y en el enfoque que, según planteó, adopta el gobierno local frente al desorden urbano.
“Hay una idea muy instalada: el desorden en la ciudad sería solo falta de respeto de las personas. Es una explicación cómoda. Y también funcional. Pero es incompleta”, afirmó.
En su análisis, Ayala planteó que antes de responsabilizar al vecino es necesario revisar qué señales da el propio Estado. “Antes de señalar al vecino, hay una pregunta más profunda: ¿qué le enseña la ciudad todos los días sobre el valor de las normas?”, expresó.
La edil sostuvo que las reglas no solo se sostienen en códigos o sanciones, sino en la experiencia cotidiana. “Las normas no viven solo en los códigos. Viven en la realidad cotidiana: en una plaza que funciona, en una calle transitable, en una luz que se enciende, en una vereda limpia”, enumeró.
En ese sentido, fue categórica al describir el impacto del deterioro urbano. “Cuando el espacio público está abandonado, el mensaje es claro: nadie cuida, nadie responde, nadie sostiene lo común. Y cuando ese mensaje se repite, la norma pierde legitimidad”.
Para Ayala, el problema no es únicamente de conducta individual. “El abandono baja el umbral de lo aceptable. Lo que antes molestaba, se naturaliza. Y lo que se naturaliza, se replica. El desorden no aparece de golpe: se aprende”, remarcó.
Críticas a la política de multas
En otro tramo del mensaje, la concejala apuntó contra el endurecimiento de sanciones como respuesta principal. “Después de años de deterioro visible, hoy la respuesta que se propone es endurecer multas. Una salida rápida. Visible. Comunicable. Pero también una forma de correr el eje”, cuestionó.
Y agregó: “Cuando todo se reduce a la conducta individual, dejamos de hablar de la ciudad que no funciona para hablar de vecinos que ‘no se comportan’. El problema deja de ser estructural y se vuelve moral”.
Si bien reconoció que “las multas pueden ser necesarias”, advirtió que sin una ciudad ordenada y mantenida “solo administran el síntoma”.
Una mirada sobre el modelo de ciudad
En el tramo final de su publicación, Ayala dejó una definición política de fondo. “Cuando el abandono se vuelve política, el desorden se vuelve sistema. Y entonces aparece otra lógica conocida: administrar el caos. Gestionar las consecuencias sin resolver las causas”.
“Mar del Plata no necesita que le administren el caos. Necesita reconstruir el orden común que hace posible convivir”, afirmó.
La concejala cerró con una frase que sintetiza su postura: “Una comunidad no se ordena solo castigando. Se ordena cuando las reglas son visibles y la ciudad recupera coherencia. El orden no nace del castigo. Nace de una ciudad que vuelve a funcionar. Y cuando la ciudad funciona, la convivencia aparece”.

















