Dos integrantes del Escuadrón 52 de Gendarmería Nacional quedaron detenidos con prisión preventiva e imputados por participar en una operación de narcotráfico que fue desbaratada el pasado 5 de mayo en un control vehicular en Aguaray, Salta. El operativo permitió incautar 161 kilos de cocaína ocultos en una camioneta y derivó en una investigación que terminó por involucrar a un cabo y a un sargento de la fuerza federal.
La medida fue dispuesta por la jueza federal de garantías de Tartagal, Ivana Hernández, a pedido de la fiscal Lucía Orsetti y la auxiliar fiscal Lourdes Milani, quienes imputaron a los gendarmes Carlos Alberto Sorani (sargento primero) y Alexis Iván Aguirre (cabo primero) por el delito de transporte de estupefacientes agravado, en calidad de coautores, y por su condición de funcionarios públicos.
Un operativo que destapó una trama más amplia
El caso se inició el 5 de mayo, cuando efectivos del Escuadrón 54 detuvieron una camioneta Ford Ranger en la Ruta Nacional 34, a la altura del acceso a Aguaray, en el norte salteño. La unidad era conducida por el taxista Oscar Navarro, quien viajaba acompañado por su pareja, Gloria Cardozo, y un hijo menor con discapacidad.
Durante el procedimiento, un perro adiestrado detectó droga en el vehículo. En una inspección más minuciosa, se hallaron 173 paquetes de cocaína distribuidos en un doble fondo de la caja, en el respaldo de los asientos traseros y en el piso. En total, se incautaron 161 kilos del estupefaciente.
Los dos ocupantes fueron detenidos en el acto, y la fiscalía los imputó por transporte de drogas. Pero lo que parecía una captura aislada fue solo el comienzo de una investigación que terminó por comprometer a miembros activos de Gendarmería Nacional.
El rol de los gendarmes: seguimiento, logística y encubrimiento
Según informaron fuentes judiciales, la investigación avanzó a partir del análisis de imágenes captadas por las cámaras de seguridad de la Policía de Salta. Los registros permitieron reconstruir el recorrido de la Ford Ranger y detectar la intervención de un Chevrolet Cruze, cuyo conductor cumplió funciones de apoyo logístico.
Ese vehículo, identificado como propiedad del sargento Sorani, fue clave para el avance de la pesquisa. En las imágenes se observó cómo el Cruze salía de Salvador Mazza, recogía a otra persona en Tartagal e ingresaba luego al barrio Cerro, de donde partió junto a la Ford Ranger hacia una estación de servicio en Salvador Mazza. Allí, ambos vehículos quedaron registrados antes de que la camioneta partiera con la carga de droga rumbo a Aguaray.
El auto utilizado como “puntero” era habitualmente manejado por Sorani para trasladarse a su puesto en la fuerza. En tanto, el cabo Aguirre estaba vinculado directamente a la camioneta utilizada para el transporte: según reveló la fiscalía, él pagaba la póliza del seguro del vehículo, pese a que no estaba registrado a su nombre.
Evidencias claves: cámaras, documentos y teléfonos
La investigación sumó además un antecedente sospechoso: el 25 de marzo pasado, Aguirre había sido detenido en un control vehicular en el mismo puesto de Aguaray. Allí, los efectivos notaron que la camioneta presentaba pintura fresca y un doble fondo, una característica típica en vehículos utilizados para contrabando o narcotráfico.
Otra prueba clave fue la información extraída del teléfono celular de Navarro. Allí se identificó una cuenta de una plataforma de pago a nombre de Sorani, asociada a una línea que se encontraba en contacto con el detenido. A su vez, Navarro tenía a Sorani como “amigo” en sus redes sociales.
Posteriormente, surgió un dato adicional: el Chevrolet Cruze de Sorani fue hallado abandonado durante varios días en la Ruta 34, a la altura del barrio Justo Juez. Según declaró un vecino del lugar, el vehículo le habría sido entregado como parte de pago de una operación comercial, pero no pudo aportar detalles concretos ni la identidad del supuesto vendedor.
Detenciones y allanamientos
Con las evidencias acumuladas, la fiscalía solicitó las detenciones de Sorani y Aguirre, que se concretaron el 29 de mayo. En el caso de Aguirre, fue apresado en el mismo Escuadrón 52 de Tartagal, donde se desempeñaba como chofer. Sorani, en tanto, fue detenido en San Salvador de Jujuy, cuando circulaba con su familia en otro vehículo. Para los investigadores, el hecho de que no utilizara el Cruze y haya viajado previamente en colectivo evidencia su intención de desvincularse del auto utilizado en la operación.
Además, se realizaron allanamientos en los domicilios de ambos imputados. En la casa de Sorani se secuestraron varios teléfonos celulares, lo que, según la fiscal Orsetti, podría aportar nuevas pruebas a la investigación, que continúa en marcha y aún cuenta con medidas pendientes.
Prisión preventiva por riesgo de fuga y entorpecimiento
En su pedido de prisión preventiva, la fiscal fundamentó la solicitud en el peligro de fuga y el posible entorpecimiento procesal, así como en la naturaleza y gravedad de los hechos, con una alta escala penal que, en caso de condena, haría inviable cualquier alternativa excarcelable.
La jueza Ivana Hernández hizo lugar a la solicitud de la fiscalía, destacó la falta de oposición por parte de la defensa y formalizó la prisión preventiva de ambos gendarmes, considerando que hay un “alto riesgo latente” de que los imputados intenten fugarse o entorpezcan la investigación.
Una causa que podría ampliarse
La fiscalía no descarta nuevas imputaciones. Orsetti y Milani remarcaron que la causa se encuentra en una fase incipiente y que restan realizar peritajes técnicos y cruzamiento de comunicaciones que podrían comprometer a otros posibles implicados en la maniobra delictiva.
fuentes judiciales y policiales a Radio 10 Mar del Plata.
















