El referente de la Agrupación 20 de Noviembre cuestionó la reforma del estatuto del Sindicato de Trabajadores Municipales, denunció que no hubo espacio para debatir las modificaciones y advirtió sobre la falta de personal, recursos y controles de tránsito. “Las dependencias municipales están en gran parte con faltante de personal, con faltante de medios, trabajando en forma muy precaria”, sostuvo en diálogo con Sueños y Sonidos, por Radio 10 Mar del Plata FM 105.5.
La reforma del estatuto del Sindicato de Trabajadores Municipales de General Pueyrredon abrió un nuevo frente de cuestionamientos dentro del gremio. Walter Iribarren, referente de la Agrupación 20 de Noviembre y trabajador vinculado al área de Control Urbano y Tránsito, cuestionó la forma en que se llevó adelante el proceso y advirtió que las modificaciones se discutieron sin incorporar las propuestas de otros sectores.
“Hay una contradicción en sí misma: lo que se considera una apertura, pero que se hace de manera cerrada”, planteó Iribarren durante una entrevista en Sueños y Sonidos, el programa de Radio 10 Mar del Plata.
Según explicó, su agrupación había incluido la necesidad de reformar el estatuto en su propuesta para las elecciones de 2023. Sin embargo, cuando la conducción actual anunció que avanzaría con los cambios, aseguró que los pedidos para abrir una discusión fueron desatendidos.
El dirigente señaló que el 28 de agosto presentaron una nota formal para solicitar un debate sobre las modificaciones y que el 30 de septiembre volvieron a hacerlo junto con otros delegados. Según relató, ninguna de las dos presentaciones obtuvo respuesta.
“Estamos hablando de una propuesta cerrada, sin discusión, sin debate”, afirmó. También contó que durante la asamblea solicitaron pasar a un cuarto intermedio, pero el planteo no prosperó.
Los cambios que generan sospechas dentro del sindicato
Uno de los principales cuestionamientos de Iribarren apunta a la posibilidad de que trabajadores jubilados integren las listas sindicales. Según explicó, el estatuto anterior limitaba esa participación y la nueva redacción amplía esa posibilidad.
“Se abre indiscriminadamente la posibilidad de que los compañeros de la parte pasiva participen en la lista”, sostuvo.
Para el referente de la Agrupación 20 de Noviembre, la modificación debe analizarse en el contexto de las elecciones sindicales previstas para el próximo año. En ese sentido, advirtió que varios integrantes de la actual comisión directiva se encuentran en esa condición.
“Entendemos que es como un guiño a esa situación, en función de que el año que viene se realizan nuevamente las elecciones”, señaló.
Iribarren también cuestionó que algunos artículos de la reforma sean demasiado generales y no expliquen con claridad el alcance de los cambios. Como ejemplo, mencionó la gratuidad de determinadas gestiones vinculadas con la jubilación, un punto que, según indicó, debieron reclamar para que quedara expresamente establecido en el texto.
“Hay una disociación entre la conducción y las bases”
El dirigente también puso el foco en la escasa participación de los trabajadores municipales en las asambleas y en la distancia que, a su entender, existe entre la conducción sindical y los empleados.
“Hay una disociación entre lo que es la conducción y la base”, afirmó.
Iribarren consideró que la baja concurrencia a las reuniones no puede analizarse de manera aislada y la vinculó con la falta de respuestas frente a los problemas cotidianos que atraviesan las dependencias municipales.
“Lo más llamativo es que la gente por ahí está afiliada, hay un porcentaje alto de afiliación, pero sin participación”, expresó.
En ese marco, describió un panorama de oficinas y áreas municipales con recursos insuficientes, herramientas que deben aportar los propios trabajadores y dificultades para sostener las tareas diarias.
“Las dependencias municipales están en gran parte con faltante de personal, con faltante de medios, trabajando en forma muy precaria. A veces hasta los mismos compañeros y compañeras adquieren alimentos o llevan herramientas propias, todo para no estar paralizados”, denunció.
Tránsito: una sola grúa y 50 trabajadores menos
Las críticas de Iribarren también alcanzaron al funcionamiento del área de Tránsito, donde trabaja. Según indicó, la dependencia cuenta con una sola grúa, un vehículo que tiene más de 15 años y que requiere mantenimiento frecuente.
“Cuando eso pasa, la dependencia de Tránsito se queda sin grúa”, explicó. Y cuestionó que una ciudad con la complejidad vehicular de Mar del Plata dependa de un único vehículo para desarrollar esas tareas.
Para el trabajador municipal, la situación responde a la falta de inversión, planificación y medidas concretas para mejorar los recursos disponibles.
A ese problema sumó la reducción de la planta de personal. De acuerdo con un relevamiento realizado por el sector, desde 2019 se perdieron aproximadamente 50 trabajadores, según la comparación de ingresos y egresos que describió durante la entrevista.
Además, advirtió que las jubilaciones de empleados con mayor antigüedad y jerarquía profundizan el déficit, porque sus puestos podrían permitir la incorporación de más de una persona.
“Esa brecha se agranda aún más”, sostuvo.
La preocupación, explicó, no se limita a las condiciones laborales de los empleados. También alcanza a la capacidad del municipio para responder a los problemas de circulación y seguridad vial que se registran en distintos puntos de la ciudad.
“Hace mucho que no se hacen operativos de alcoholemia como se solían ver”
Uno de los pasajes más críticos de la entrevista estuvo relacionado con los controles de tránsito. Iribarren advirtió que, a su entender, disminuyó la presencia de operativos de alcoholemia y también se redujeron las campañas de prevención para evitar que los conductores consuman alcohol antes de manejar.
“Hace mucho que no se hacen operativos de alcoholemia como se solían ver en otros momentos”, afirmó.
El trabajador consideró que la falta de controles y de acciones preventivas agrava los problemas de seguridad vial. También mencionó las dificultades en los horarios de ingreso y salida de las escuelas, el movimiento nocturno y las picadas de motos en distintos sectores de Mar del Plata.
“En ambos sentidos hay una situación deficitaria”, resumió, en referencia a la prevención y al control.
Para Iribarren, los operativos sorpresivos pueden ser una herramienta eficaz si se sostienen en el tiempo y cuentan con una planificación adecuada.
“Con una planificación correcta y los medios adecuados, las políticas de disuasión en el tiempo funcionan”, aseguró.
Como antecedente, recordó que en otros períodos se habían implementado medidas para enfrentar las picadas y las concentraciones de motos en zonas como las rutas 11 y 88 y los alrededores del estadio. Según su evaluación, cuando los controles pierden continuidad, los problemas vuelven a agravarse.
“Si no es firme la presencia y no es sostenible en el tiempo, los problemas se terminan agravando”, advirtió.
Cuestionamientos al nuevo sistema de estacionamiento medido
Iribarren también planteó dudas sobre el funcionamiento de la aplicación del estacionamiento medido y la relación entre la empresa responsable del sistema y los trabajadores municipales encargados de fiscalizar su cumplimiento.
Según explicó, existen dificultades para conocer los canales de contacto de la empresa, resolver reclamos y responder ante inconvenientes de los usuarios.
“Hay un misterio: no hay un lugar adonde reclamar”, sostuvo.
Entre los problemas mencionados, señaló casos de usuarios que no habrían obtenido el reconocimiento de cargas que tenían en el sistema anterior, pese a que, según relató, se había anunciado que esos saldos serían reconocidos.
También afirmó que los agentes municipales realizan controles sin contar con acceso al sistema de la empresa ni con una vía clara para comunicar fallas o trasladar las quejas de los vecinos.
“Estamos haciendo el control, pero no tenemos acceso al sistema ni nada que ver con esa empresa que lo instala, que lo desarrolla”, explicó.
El planteo deja expuesta, según su testimonio, una dificultad operativa: los trabajadores deben atender consultas y controlar el estacionamiento sin disponer de herramientas suficientes para resolver los problemas técnicos del servicio.
Un problema que excede a los controles
Al evaluar la situación del tránsito en Mar del Plata, Iribarren sostuvo que las dificultades no tienen una única causa. Mencionó la falta de infraestructura y recursos, pero también la necesidad de políticas educativas y preventivas que acompañen los controles y las sanciones.
“Es multicausal, lamentablemente es un problema también social”, afirmó.
En su análisis, la prevención debe comenzar antes de que se produzcan las infracciones y los incidentes viales. Para eso, consideró necesario recuperar las campañas de concientización, fortalecer los recursos municipales y sostener los operativos en el tiempo.















