El abogado y docente especialista en convivencia escolar y digital se refirió al fallo de la Cámara de Apelación que revocó la reincorporación obligatoria del alumno en el Instituto Albert Einstein. Sostuvo que las escuelas necesitan “resortes reales de prevención y sanción” y que la judicialización significa “la pérdida de la educación como ámbito y metodología de resolución de conflictos”.
Luego de conocerse la resolución de la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de Mar del Plata que dejó sin efecto el amparo que obligaba al Instituto Albert Einstein a reincorporar a un estudiante, el especialista marplatense Federico Cermelo consideró que el nuevo fallo judicial “trae cordura y sienta un precedente necesario”, aunque alertó sobre las profundas carencias estructurales que sufren las instituciones educativas frente a las problemáticas actuales.
Cermelo, quien días atrás había manifestado que “la inclusión escolar no puede ser a los golpes y cuando interviene la justicia, ya perdimos todos”, ratificó su postura tras el cambio de criterio de los magistrados.
“La decisión de la Cámara devuelve la lógica al sistema”, sostuvo. Además, señaló que forzar la permanencia de un alumno mediante un amparo judicializado era un error que desautorizaba a los equipos directivos y docentes y que tampoco contemplaba la situación del resto del alumnado.
Sin embargo, el exdirector nacional de Familias y Juventudes enfatizó que el trasfondo del conflicto expone una realidad alarmante: la falta de herramientas en las escuelas y el corrimiento de las responsabilidades familiares.
“Los límites reales se aprenden y empiezan en casa, no se pueden delegar”, afirmó. También advirtió que hoy se le exige a la escuela contener situaciones de extrema complejidad, mientras las instituciones están desbordadas y carecen de herramientas efectivas de prevención, sanción y seguimiento para acompañar a los estudiantes.
En esa misma línea, Cermelo apuntó de forma directa a la responsabilidad estatal:
“No podemos dejar a las escuelas solas. Es el Estado el que debe intervenir de manera urgente para dotarlas de los recursos humanos y técnicos necesarios, actualizar la Ley de Convivencia Escolar a los entornos digitales y respaldar la autoridad pedagógica”.
Finalmente, vinculó el caso con el impacto del entorno virtual y los fenómenos de escraches públicos, como el pasacalle intimidatorio firmado por “El Intocable” que se viralizó semanas atrás frente al colegio.
“Lo que los chicos a veces festejan y validan en el mundo digital con un ‘like’, destruye por completo el clima del aula en el mundo real”, expresó.
Y concluyó: “Es urgente deponer la confrontación mediática y judicial para construir una verdadera alianza de corresponsabilidad afectiva y legal entre el hogar, la escuela y el Estado”.
















