En el estado La Guaira, la situación sigue siendo crítica más de 20 horas después de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron a Venezuela. La falta de equipos de rescate, maquinaria pesada y asistencia oficial genera creciente angustia entre los sobrevivientes.
Vecinos, familiares y voluntarios intentan remover escombros con herramientas improvisadas o incluso con sus propias manos, en una escena marcada por la desesperación y la incertidumbre sobre la cantidad real de víctimas atrapadas.
“Estamos solos, desamparados”, repiten algunos de los habitantes de la zona afectada, mientras reclaman la presencia urgente de equipos especializados para las tareas de rescate.
Desde el momento del sismo, el panorama en La Guaira es desolador. Edificios colapsados, calles destruidas y sectores enteros con acceso limitado complican cualquier operativo de emergencia. La situación se replica en distintos puntos costeros del país.
En algunos testimonios recogidos en el lugar, vecinos aseguran que todavía hay personas con vida bajo los escombros, aunque el paso del tiempo reduce las posibilidades de rescate. “Lo que pedimos es ayuda”, expresan entre la angustia y la impotencia.
También se reporta la llegada de voluntarios desde Caracas, quienes intentan colaborar en las tareas de búsqueda. Sin embargo, la magnitud del desastre supera ampliamente la capacidad de respuesta en el terreno.
Las escenas son constantes: personas heridos, familias que buscan a sus desaparecidos y cuerpos que aún no han podido ser retirados. La falta de recursos médicos y logísticos agrava aún más el cuadro general.
En medio del dolor, algunos sobrevivientes relatan haber escuchado pedidos de auxilio bajo los escombros, aunque sin poder concretar rescates por la inestabilidad de las estructuras.
Autoridades locales han informado cifras preliminares de víctimas fatales y heridos, aunque se estima que el número podría aumentar a medida que avancen las tareas de remoción.
Mientras tanto, la población insiste en un reclamo común: la llegada inmediata de maquinaria, equipos de rescate y asistencia humanitaria para enfrentar una de las tragedias más graves de los últimos años en la región.
Fuente : El Nacional


















