EL CAIRO (AP). Sudán volvió a ubicarse en el primer lugar del ranking global de crisis humanitarias elaborado por una organización internacional de ayuda, en un contexto marcado por una guerra devastadora que no da tregua en el país del noreste africano.
El Comité Internacional de Rescate (IRC, por sus siglas en inglés) colocó a Sudán al tope de su Emergency Watchlist anual, que identifica a 20 países en riesgo de enfrentar crisis humanitarias aún más graves en 2026. Es el tercer año consecutivo que el país lidera este listado.
El informe advierte sobre la urgente necesidad de ampliar el financiamiento humanitario a nivel global, que se redujo un 50% durante el último año y que podría convertir a este período en el más letal jamás registrado para los trabajadores humanitarios. El IRC definió el escenario actual como un “Nuevo Desorden Mundial”.
En el segundo y tercer lugar del ranking aparecen los territorios palestinos ocupados y Sudán del Sur, respectivamente, debido al deterioro extremo de las condiciones humanitarias. La lista también incluye a Etiopía, Haití, la República Democrática del Congo, Líbano y Ucrania, además de Siria y Yemen, países atravesados por conflictos armados desde hace más de una década.
Aunque los 20 países representan apenas el 12% de la población mundial, concentran el 89% de las personas que necesitan asistencia humanitaria. Según el IRC, allí se encuentran 117 millones de personas desplazadas y se estima que para 2029 estos territorios albergarán a más de la mitad de la población en situación de pobreza extrema.
La organización sostiene que muchos de los conflictos actuales están impulsados por disputas de poder y beneficios económicos. En el caso de Sudán, señala que las partes en conflicto y sus respaldos internacionales se benefician del comercio del oro, con consecuencias devastadoras para la población civil.
“Esta lista es un testimonio del sufrimiento, pero también una advertencia”, afirmó David Miliband, presidente y CEO del IRC. “El Nuevo Desorden Mundial ya está aquí y los vientos soplan cada vez con más fuerza. El desorden genera más desorden”.
Entre las medidas propuestas, el IRC pidió acciones vinculantes frente a las crisis globales, incluida la suspensión del derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU en casos de atrocidades masivas.
Una crisis humanitaria sin precedentes
Sudán cayó en el caos en abril de 2023, cuando una disputa de poder entre el Ejército y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés), un poderoso grupo paramilitar, derivó en enfrentamientos armados. Desde entonces, se registraron asesinatos masivos, violaciones y violencia con motivaciones étnicas, hechos que la ONU y organizaciones de derechos humanos calificaron como crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.
La guerra dejó más de 40.000 muertos, según cifras de Naciones Unidas, aunque organizaciones humanitarias advierten que el número real podría ser mucho mayor. El conflicto provocó la mayor crisis humanitaria del mundo, con más de 14 millones de desplazados, brotes de enfermedades y hambruna en varias regiones.
“La magnitud de la crisis en Sudán es la marca distintiva de este desorden”, señaló Miliband, quien llamó a la comunidad internacional a actuar con urgencia para evitar que 2026 se convierta en “el año más peligroso hasta ahora”.
Tanto el Ejército como las RSF fueron acusados de violar el derecho internacional, aunque la mayoría de las atrocidades fueron atribuidas a las fuerzas paramilitares. La administración de Joe Biden llegó a afirmar que las RSF cometieron actos de genocidio en la región de Darfur.
El horror en Darfur
Las atrocidades más recientes se registraron a fines de octubre, cuando las RSF tomaron la ciudad de El-Fasher, último bastión del Ejército en la vasta región de Darfur. Testigos relataron a The Associated Press que los combatientes avanzaron casa por casa, asesinaron civiles y cometieron abusos sexuales.
El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, afirmó la semana pasada que en la ciudad se cometieron crímenes de guerra y “potencialmente” crímenes de lesa humanidad.
Imágenes satelitales analizadas por el Laboratorio de Investigación Humanitaria de la Escuela de Salud Pública de Yale indican que, tras tomar el control de El-Fasher, las RSF llevaron adelante asesinatos masivos “generalizados y sistemáticos”, incluso contra civiles que intentaban huir o buscaban refugio en el barrio Daraja Oula, el último enclave civil importante de la ciudad.
El informe, difundido este martes, sostiene además que el grupo paramilitar desplegó una “campaña sistemática de varias semanas” para destruir pruebas de las atrocidades cometidas. Hasta el momento, las RSF no respondieron a los pedidos de comentarios.
















