La ciencia argentina dio un paso histórico con el desarrollo de OLI INTA, la primera variedad de papa obtenida mediante edición génica que fue registrada oficialmente en el país. La inscripción se concretó el 23 de junio de 2026 en el Registro Nacional de Cultivares y en el Registro Nacional de Propiedad de Cultivares, marcando el inicio de una nueva etapa para la innovación agrícola.
El desarrollo estuvo a cargo del Laboratorio de Agrobiotecnología del INTA Balcarce, donde un equipo de investigadores logró modificar de manera precisa el gen responsable del pardeamiento enzimático, el proceso que provoca el oscurecimiento de la papa tras un golpe o un corte.
Como resultado, OLI INTA mantiene mejor su color y presenta una mayor tolerancia a los daños mecánicos durante la cosecha, el transporte y el almacenamiento, una característica que puede generar un importante impacto en toda la cadena productiva.
Menos pérdidas para la industria
Una de las principales ventajas de esta nueva variedad es que reduce la aparición de manchas internas y moretones que suelen provocar el descarte de grandes volúmenes de materia prima en la industria procesadora.
La investigadora del INTA y del CONICET, Gabriela Massa, explicó que la edición génica permitió desactivar el gen de la polifenol oxidasa, evitando así la formación de pigmentos oscuros cuando el tejido de la papa resulta dañado.
Según indicó, esta mejora no solo incrementa la calidad del producto final, sino que también disminuye las pérdidas económicas y reduce la generación de residuos durante el procesamiento industrial.
Qué diferencia a esta tecnología de un transgénico
Los investigadores destacaron que OLI INTA fue desarrollada mediante edición génica sin incorporar ADN de otras especies.
Por ese motivo, esta tecnología se diferencia de los organismos transgénicos y, desde el punto de vista regulatorio, recibe el mismo tratamiento que las variedades obtenidas mediante mejoramiento convencional.
Argentina cuenta desde 2015 con un marco regulatorio específico para este tipo de desarrollos, lo que permitió avanzar en proyectos de innovación como el que dio origen a esta nueva variedad.
Un avance con proyección internacional
La inscripción de OLI INTA coincide con un contexto internacional favorable para las Nuevas Técnicas Genómicas. En los últimos meses, la Unión Europea avanzó en un nuevo marco regulatorio que reconoce el potencial de estas herramientas para desarrollar cultivos más sostenibles y resistentes.
Además, el registro obtenido en Argentina abre la posibilidad de iniciar futuras inscripciones en otros mercados de la región, entre ellos Brasil, donde la edición génica también cuenta con una regulación específica.
Una herramienta frente al cambio climático
Los especialistas consideran que la edición génica será una herramienta clave para responder a los desafíos que enfrenta la agricultura.
Además de mejorar la calidad de los alimentos, permite incorporar características específicas en variedades ya utilizadas por los productores, acelerando los tiempos de desarrollo y favoreciendo la adaptación a nuevas condiciones ambientales, plagas y enfermedades.
Sergio Feingold, ex coordinador del Programa Nacional de Biotecnología del INTA, destacó que esta tecnología representa un cambio profundo en la forma de realizar el mejoramiento vegetal, ya que posibilita agregar nuevas cualidades a variedades exitosas sin modificar el resto de sus características.
Desarrollo conjunto entre ciencia y producción
El proyecto fue posible gracias al trabajo articulado entre investigadores del INTA y del CONICET, con financiamiento de programas como Procisur y FONTAGRO.
La inscripción de OLI INTA representa un hito para la biotecnología argentina y abre una nueva etapa para el desarrollo de cultivos más eficientes, sostenibles y competitivos, con el potencial de generar beneficios tanto para los productores como para la industria y los consumidores.

















