La licenciada Magalí Marazzo, presidenta de la Asociación Argentina de Gestores Culturales Universitarios (AAGECU) y referente del espacio ciudadano Mar del Plata Ciudad de Todos, manifestó su preocupación por el estado de la gestión cultural en el municipio y advirtió sobre un proceso de desfinanciamiento, debilitamiento institucional y creciente mercantilización del sector.
Marazzo planteó la necesidad de recuperar una política cultural profesional y sostenida durante todo el año, que no quede limitada a la agenda de eventos vinculados con la temporada de verano.
En ese sentido, y desde su rol como vocal de la Comisión Nacional de Monumentos, Bienes y Lugares Históricos, sostuvo: “La política cultural no se mide por el impacto de un evento en redes sociales, sino por la capacidad de sostener instituciones, trabajadores y patrimonio los 365 días del año”.
Entre los principales puntos de su planteo aparece la situación de los artistas locales. Marazzo cuestionó las contrataciones eventuales y reclamó mejores condiciones laborales, infraestructura y circuitos estables que permitan a los trabajadores de la cultura desarrollar su actividad durante todo el año.
También puso el foco en la infraestructura cultural de los barrios. En particular, señaló la falta de recursos destinados a la red de bibliotecas municipales y la situación del Centro Cultural Osvaldo Soriano, al que consideró un espacio fundamental para el acceso de la comunidad a la cultura y la información.
Otro de los ejes de su preocupación está relacionado con los museos y el patrimonio histórico. Como museóloga, cuestionó la utilización comercial de espacios como la Casa sobre el Arroyo y la Plaza del Agua y planteó que los recursos generados por esas actividades deberían contribuir también a la conservación de los edificios y al desarrollo de la programación cultural local.
Para Marazzo, el debate no pasa por plantear una oposición entre el Estado y el sector privado, sino por establecer reglas claras y una conducción pública que garantice que los espacios y bienes culturales cumplan una función social.
“La cultura es identidad, memoria y desarrollo social, no un simple producto de temporada subordinado al turismo”, afirmó.
El planteo vuelve a poner en discusión el rol del Estado municipal en el sostenimiento de la actividad cultural marplatense y la necesidad de contar con políticas que contemplen tanto a los grandes espacios como a los artistas, trabajadores e instituciones de los barrios.















