La situación de la calle en Mar del Plata ha sido un tema recurrente de debate en los últimos años. Sin embargo, la política adoptada por la gestión municipal para enfrentar esta problemática parece no haber dado los resultados esperados. Según Eva Ayala, concejal de la ciudad, la estrategia punitiva implementada hasta la fecha solo ha logrado desplazar, invisibilizar y agravar la situación, sin abordar de manera integral las causas subyacentes de la exclusión social.
Ayala denuncia que, en lugar de soluciones efectivas, lo que se ha impuesto es un modelo de “gestión de la exclusión”, que aleja a las personas en situación de calle de los centros urbanos, pero sin ofrecerles el apoyo necesario para su reinserción. “Cuando una persona tiene que esconderse entre cartones, parecer basura, borrar su propio cuerpo para no ser golpeada o perseguida, no estamos frente a una anécdota urbana. Estamos frente a un modelo de gestión que expulsa”, señala.
La concejal destaca que la actual política de orden no ha reducido la conflictividad ni el deterioro en la vía pública. Al contrario, lo que se observa diariamente en el centro y los barrios es una situación cada vez más compleja, sin una respuesta social o institucional sólida. En este sentido, subraya que el Municipio de General Pueyrredón no ha implementado un plan integral de seguridad, como lo exige la Resolución 341/2020 del Ministerio de Seguridad de la Provincia, que debería incluir diagnósticos claros, prioridades y estrategias para prevenir la violencia.
“Si el objetivo era que los marplatenses vivan más tranquilos, la estrategia fracasó”, afirma Ayala, al tiempo que propone un enfoque alternativo basado en la prevención de la violencia. Este modelo debería centrarse en fortalecer la cultura, el deporte y la presencia comunitaria en lugar de recurrir a operativos de represión aislados.
Según la concejal, lo que Mar del Plata necesita es una política integral de abordaje de la situación de calle, con equipos territoriales permanentes y programas de salud mental, que permitan ofrecer un acompañamiento real y sostenible a las personas en situación de vulnerabilidad. “No hay un solo programa social serio que esté abordando integralmente la situación de calle”, señala con contundencia.
Ayala también critica la falta de planificación y estrategia en la gestión municipal, sugiriendo que la ciudad no se deteriora solo por malas decisiones, sino por la falta de un proyecto claro y por la improvisación de quienes gobiernan. “Cuando no hay proyecto, no hay conducción, y lo que queda es la improvisación y el control como sustituto de la política”, concluye.
La concejal finaliza su reflexión planteando que la verdadera tranquilidad no nace del miedo, sino de una gestión que prevenga, integre y planifique. En este contexto, reafirma que la responsabilidad de transformar la situación es, hoy por hoy, del Municipio.

















