La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner difundió este miércoles una extensa carta abierta titulada “El costo democrático de la politización de la Justicia”, en la que anunció que presentó una comunicación individual ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y volvió a denunciar que es víctima de una persecución judicial con fines políticos.
En el texto, sostuvo que la causa judicial en su contra “no tiene como destinataria únicamente a una persona”, sino que apunta “a un proyecto político y, por encima de todo, a la voluntad soberana del pueblo argentino”.
“He dedicado mi vida al servicio de la Argentina. Lo hice con la convicción de que la política es la herramienta más noble para transformar la realidad, para ampliar derechos y para construir un país más justo, más libre y más solidario”, expresó.
La exmandataria aseguró que las decisiones judiciales que la involucraron constituyen “graves violaciones de derechos humanos” y afirmó que fueron impulsadas por “un machismo estructural que todavía subsiste en sectores del sistema judicial argentino”.
“Durante años se ha pretendido juzgarme no solo por mis actos, sino fundamentalmente por mi condición de mujer, por haber ejercido el liderazgo político con firmeza”, sostuvo.
En otro tramo de la carta, cuestionó la condena dictada en la causa Vialidad y planteó: “Ser la única mujer electa y reelecta Presidenta de la República Argentina y, al mismo tiempo, con los desastres que se han hecho a lo largo de la historia en nuestro país… ¿ser la única ex presidente condenada por la Corte Suprema? ¿En serio alguien puede pensar que eso es una casualidad?”.
También vinculó la violencia política con el intento de asesinato que sufrió el 1 de septiembre de 2022.
“Cuando una mujer es perseguida con un nivel de violencia, de estigmatización y de arbitrariedad que excede cualquier límite razonable, llegando al extremo de funcionar como un incentivo para que atenten contra mi propia vida, no estamos simplemente frente a una injusticia individual. Estamos frente a una manifestación del profundo machismo que aún sobrevive en instituciones que deberían garantizar igualdad, imparcialidad y respeto por la dignidad humana”, afirmó.
Respecto de su situación judicial, Cristina Kirchner sostuvo que “todas y cada una de las arbitrariedades cometidas contra mí tienen un solo objetivo: proscribirme de la vida política”.
“La proscripción perpetua es, en realidad, la pena principal. La privación de la libertad por seis años es sólo la accesoria. Quieren impedir que una parte del pueblo argentino pueda volver a elegir libremente el proyecto que representa sus esperanzas”, señaló.
Además, aseguró que el uso del sistema judicial para excluir dirigentes políticos “no es un fenómeno exclusivamente argentino” y advirtió que “una democracia deja de ser plenamente democrática cuando los jueces sustituyen la voluntad popular y cuando los procesos judiciales dejan de buscar la verdad para convertirse en instrumentos de persecución y proscripción política”.
Como parte de su estrategia internacional, informó que presentó una comunicación ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
“Anuncio hoy que he presentado una comunicación individual ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas”, confirmó.
Según explicó, tomó esa decisión porque considera que “el Derecho Internacional de los Derechos Humanos constituye una conquista de la humanidad precisamente para momentos como este: cuando los mecanismos internos de un país dejan de proteger a las personas frente a los abusos del poder”.
La expresidenta también anunció que incorporó a su defensa a los abogados extranjeros Javier Borrego, de España, y Rafael Valim, de Brasil, a quienes definió como profesionales de “reconocido prestigio internacional” en materia de derechos humanos.
En el cierre de la carta, Cristina Kirchner ratificó que continuará impulsando su defensa y dejó un mensaje dirigido a sus seguidores.
“Jamás me doblegaré ante quienes creen que pueden vencer mediante la persecución y el miedo. Nunca podrán quebrar mis convicciones ni mi compromiso con la Argentina”, expresó.
Y concluyó: “No bajen los brazos. No permitan que les roben la esperanza. Muy pronto volveremos a encontrarnos. Volveremos a caminar juntos”.















