El sector panadero encendió una señal de alerta en todo el país. En diálogo con Radio 10 Mar del Plata, el presidente de la Federación Argentina de la Industria del Pan y Afines, Daniel Romano, advirtió que la suba de insumos y servicios vuelve “insostenible” mantener los precios actuales del pan y sus derivados.
Durante la entrevista en el programa Sueños y Sonidos, el dirigente aseguró que en las últimas semanas se registraron incrementos de hasta el 30% en materias primas clave como azúcar, grasas y margarina. A esto se suman aumentos aún más pronunciados en otros rubros, como los insumos plásticos, que treparon hasta un 55%.
Romano explicó que las panaderías, en su mayoría pymes, no tienen margen para absorber estos costos. “Compramos día a día o semana a semana. Es imposible sostener los precios con estos aumentos”, señaló. En ese contexto, anticipó que en los próximos días los consumidores encontrarán valores más altos en mostrador.
La presión no solo proviene de los insumos. Las tarifas de luz y gas, fundamentales en la producción, pasaron de representar cerca del 5% de los costos a ubicarse entre el 10% y el 15%. También impactan los alquileres y la logística, en un escenario donde, según describió, “se ven locales cerrados en todo el país”.
Caída del consumo y riesgo para las pymes
Uno de los ejes centrales del diagnóstico es la fuerte retracción del consumo. Según Romano, las ventas cayeron entre un 25% y un 30% en promedio, lo que agrava la situación de las panaderías.
“El problema es que la gente no tiene plata. Si aumentamos, cae más el consumo; si no aumentamos, no cubrimos los costos”, resumió.
En ese marco, advirtió que muchas pymes están al límite. Citando cifras oficiales, indicó que ya cerraron unas 25 mil pequeñas y medianas empresas en el país, con la pérdida de cerca de 300 mil puestos de trabajo formales. Dentro de ese universo, el sector panadero también comienza a verse afectado.
Precios atrasados y rentabilidad en mínimos
El titular de FAIPA sostuvo que el precio del pan viene atrasado. “Debería estar mucho más arriba, incluso cerca del doble en algunos casos”, afirmó, aunque aclaró que trasladar ese ajuste sería inviable por el impacto en el consumo.
Actualmente, muchas panaderías operan con una rentabilidad mínima o nula. “Estamos sosteniendo los negocios casi sin ganancias, tratando de no perder empleados”, explicó.
Salarios, consumo y cambio de hábitos
Romano también vinculó la crisis con el deterioro del poder adquisitivo. Señaló que jubilados y trabajadores tienen cada vez menos capacidad de compra, lo que se refleja en cambios de hábitos.
“Antes era común que los chicos salieran del colegio y compraran una factura. Hoy eso casi no se ve”, graficó. Indicó que una medialuna ronda entre 800 y 1.000 pesos, con docenas que pueden llegar a los 10.000 o 12.000 pesos.
Reclamos al Gobierno y falta de respuestas
El dirigente afirmó que el sector busca diálogo con el Gobierno nacional para obtener alivio fiscal, tarifas más accesibles o líneas de crédito subsidiadas. Sin embargo, aseguró que hasta ahora no hubo respuestas concretas.
“Nos dicen que son las reglas del mercado y que cada uno tiene que ver cómo sobrevive”, planteó.
Además, cuestionó las tasas de interés vigentes, que rondan entre el 50% y el 60%, lo que hace inviable tomar financiamiento. “Es como pegarse un tiro en el pie”, sostuvo.
Un escenario incierto
Romano advirtió que, de no revertirse la caída del consumo, será muy difícil sostener la actividad. “La clave es que la gente tenga plata en el bolsillo. Sin eso, todo el sistema se resiente”, concluyó.
Mientras tanto, el sector intenta mantenerse a flote con el objetivo de preservar tanto las fuentes de trabajo como la producción, en un contexto económico que, según describen, sigue deteriorándose.

















