El secretario general de la UOM cuestionó al Gobierno nacional por el ajuste, denunció una caída del salario real y apuntó contra la reforma laboral. También interpeló al gobernador Martín Llaryora y reclamó unidad del movimiento obrero.
Desde Córdoba, territorio emblemático de las luchas sindicales, Abel Furlán encabezó un encendido acto en el que llamó a la resistencia frente a las políticas del Gobierno nacional y convocó a un paro general en defensa de los derechos laborales.
El dirigente de la Unión Obrera Metalúrgica eligió la provincia donde tuvo lugar el Cordobazo para marcar el inicio de una nueva etapa de confrontación. “No es casualidad estar hoy acá. Córdoba tiene una historia rica de lucha y de defensa de los derechos de los trabajadores”, sostuvo ante militantes y delegados gremiales.
Furlán afirmó que el encuentro no fue solo un gesto simbólico, sino “un punto de partida para una lucha que demandan los trabajadores”. En ese marco, rechazó la idea de que el movimiento obrero esté resignado. “Es mentira que los trabajadores no estén dispuestos a luchar. Hoy hay una muestra de dignidad y compromiso”, remarcó.
Uno de los ejes centrales del discurso fue el salario. El líder sindical reclamó aumentos inmediatos y cuestionó las pautas oficiales para las paritarias. “No podemos naturalizar que la Secretaría de Trabajo imponga discusiones salariales por debajo de la inflación”, señaló. Además, denunció una supuesta manipulación de los datos del INDEC para ocultar el impacto de los precios en el consumo cotidiano.
“El salario es la principal demanda. Sin dignidad salarial no hay proyecto de vida posible”, advirtió, y planteó que la recuperación del poder adquisitivo es clave para reactivar la producción y el empleo. En esa línea, criticó la apertura de importaciones y alertó por la destrucción del entramado industrial.
Furlán también cargó con dureza contra la reforma laboral impulsada por el Gobierno. La calificó como una “mal llamada modernización” y la comparó con la legislación aprobada durante los años de la llamada “Banelco”. “No le cambiaron una sola coma. Es un copiar y pegar hecho por las mismas multinacionales”, denunció.
El dirigente no eludió el plano provincial y apuntó directamente contra el gobernador Martín Llaryora. Le recordó que llegó al poder con el voto de los trabajadores y le advirtió sobre el costo político de respaldar la iniciativa oficial. “No puede traicionar la historia del movimiento obrero cordobés”, afirmó.
En el tramo final, Furlán reivindicó la unidad sindical como principal fortaleza y rechazó cualquier intento de “sometimiento”. “Minga al sometimiento. Es lucha y es dignidad”, exclamó, antes de convocar a una medida de fuerza de alcance nacional.
“Los trabajadores vamos a resistir en todo el país para defender nuestros derechos”, concluyó, en un mensaje que volvió a colocar a Córdoba como epicentro del debate social y sindical en la Argentina.
















