La referente e investigadora en gestión cultural y patrimonio cuestionó el rumbo de las políticas culturales en Mar del Plata, reclamó mayor participación ciudadana y advirtió sobre el deterioro de bienes históricos. También se refirió al Parador Ariston y a la necesidad de preservar la identidad de la ciudad.
La cultura de una ciudad no se reduce a los espectáculos que ofrece durante el verano. También comprende su historia, sus espacios, sus artistas, sus barrios, sus museos, sus instituciones y aquellos bienes que construyen una identidad colectiva.
Con esa mirada, Magalí Marazzo, referente e investigadora vinculada a la gestión cultural y al patrimonio, analizó en diálogo con Sueños y Sonidos, por Radio 10 Mar del Plata FM 105.5, la situación de las políticas culturales en la ciudad y planteó la necesidad de recuperar una agenda que trascienda la temporada turística.
“Las políticas culturales engloban muchísimas más cosas que la temporada de verano o los espectáculos”, sostuvo Marazzo, al advertir que existe una tendencia a asociar cultura únicamente con aquellos eventos capaces de reunir grandes cantidades de público.
Para la especialista, la cultura atraviesa aspectos centrales de la vida social, como la educación, la identidad, la historia y el arraigo. En ese sentido, consideró que reducirla al entretenimiento implica dejar de lado una parte fundamental de lo que representa para una comunidad.
Una ciudad con artistas y trabajadores de la cultura
Marazzo también puso el foco en la situación que atraviesan los trabajadores de la cultura en Mar del Plata.
Recordó que la ciudad cuenta desde hace décadas con formación universitaria específica en gestión cultural y destacó la diversidad de disciplinas y expresiones que conviven en el ámbito local: músicos, artistas plásticos, bailarines, actores, trabajadores del circo y distintas organizaciones culturales.
Sin embargo, cuestionó que ese potencial no siempre sea acompañado por políticas públicas que permitan a los artistas desarrollarse, trabajar y mostrar sus producciones.
“Realmente no se valora el trabajo de nuestros artistas, no se les da el lugar, no se los promociona”, afirmó.
La investigadora sostuvo que esa falta de reconocimiento no constituye solamente un problema laboral. También limita las posibilidades de expresión y termina desaprovechando parte del potencial cultural que tiene Mar del Plata.
El patrimonio, entre el abandono y la falta de políticas
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la preservación del patrimonio arquitectónico e histórico.
Marazzo, quien integra la Comisión Nacional de Monumentos, manifestó su preocupación por lo que considera una creciente banalización del patrimonio de Mar del Plata.
En particular, cuestionó la lógica por la cual una construcción histórica que se encuentra deteriorada puede ser percibida simplemente como un inmueble viejo que debe ser reemplazado.
“Cuando la gente pasa por una casa abandonada dice: ‘está feo, está abandonado, está roto, hay que tirarlo’. Nadie se pregunta por qué está abandonado, por qué se dejó abandonado o por qué no se recupera”, explicó.
Para la especialista, el patrimonio no puede analizarse únicamente desde su valor económico o constructivo. También representa historia e identidad.
Por eso planteó que la responsabilidad de conservarlo no recae exclusivamente en los propietarios, sino que requiere de políticas públicas claras y de un Estado capaz de establecer reglas y hacerlas cumplir.
“El problema son las excepciones continuas. Esto de que siempre terminamos permitiendo lo que no se puede”, señaló.
En esa línea, cuestionó la pérdida de capacidad del Estado para regular el desarrollo urbano y advirtió que las decisiones vinculadas al patrimonio y al crecimiento de la ciudad también tienen consecuencias sobre la calidad de vida de los vecinos.
“El Estado somos todos”
Marazzo rechazó la idea de que el Estado pueda simplemente retirarse de la regulación de estas cuestiones.
“El Estado somos todos”, afirmó, y sostuvo que su función es administrar y regular aquello que la sociedad establece mediante normas, ordenanzas y leyes.
Para la referente cultural, el problema aparece cuando los funcionarios dejan de rendir cuentas ante la ciudadanía y utilizan las herramientas del Estado de manera discrecional.
En ese contexto, reclamó mayor participación ciudadana y la recuperación de mecanismos que permitan a organizaciones, profesionales, artistas y vecinos intervenir en las decisiones relacionadas con la cultura y el patrimonio.
Recuperar el Consejo de Cultura
Durante la entrevista también se refirió a la posibilidad de volver a poner en funcionamiento el Consejo de Cultura, un espacio del que formó parte años atrás.
Según explicó, ese organismo permitía la participación de artistas, asociaciones, investigadores y profesionales, que podían aportar propuestas y ejercer un rol de seguimiento sobre las políticas desarrolladas por el área municipal de Cultura.
Marazzo sostuvo que existen herramientas y ordenanzas para fortalecer las políticas culturales, pero que muchas veces no se implementan.
Ante ese escenario, planteó la necesidad de generar nuevas mesas de trabajo y espacios de participación.
También mencionó el trabajo de Mar del Plata Ciudad de Todos, ámbito en el que participa la Asociación Argentina de Gestores Culturales, y la posibilidad de convocar a artistas y distintos sectores vinculados a la cultura para volver a discutir una agenda común.
La identidad de Mar del Plata también está en los barrios
Otro de los conceptos que desarrolló durante la entrevista fue el de identidad.
Lejos de considerar que Mar del Plata carece de una identidad propia por el hecho de haber recibido históricamente a miles de personas provenientes de otras ciudades y provincias, Marazzo sostuvo que la ciudad tiene una identidad “muy fuerte”.
El desafío, según explicó, consiste en descubrirla y reconocerla.
Cada barrio tiene su propia historia y sus características particulares. El Puerto, Sierra de los Padres y otros sectores de Mar del Plata construyeron a lo largo del tiempo identidades diferentes, vinculadas con sus habitantes, sus actividades, sus instituciones y sus espacios.
En ese sentido, destacó la importancia de los museos comunitarios y de los proyectos que buscan reconstruir la historia de cada barrio a partir del relato de sus propios vecinos.
“Cada uno de los barrios tiene una identidad”, afirmó.
La historia de la ciudad también debería llegar a las escuelas
Marazzo consideró además que existe una deuda con las nuevas generaciones respecto del conocimiento de la historia local.
Recordó que existen iniciativas y ordenanzas destinadas a promover la enseñanza de la historia de Mar del Plata, pero remarcó nuevamente que el problema está en la falta de implementación.
También mencionó un proyecto propio para crear un Museo de Historia e Identidad de la Ciudad, iniciativa que presentó ante la Provincia con la intención de analizar su desarrollo en el sector de la Rambla.
Para la investigadora, conocer la historia del lugar donde se vive resulta fundamental para construir sentido de pertenencia.
La defensa del Parador Ariston
Sobre el final de la entrevista, Marazzo se refirió especialmente al Parador Ariston, uno de los bienes arquitectónicos más emblemáticos de la zona sur de Mar del Plata.
Explicó que viene trabajando desde hace años en la recuperación del edificio y remarcó su importancia arquitectónica, histórica y social.
El edificio, asociado a los arquitectos Marcel Breuer, Eduardo Catalano y Coire, constituye una pieza singular de la arquitectura moderna y, según destacó, tiene un valor que trasciende ampliamente lo edilicio.
Marazzo cuestionó que el proyecto de restauración haya quedado paralizado y manifestó su preocupación por iniciativas que, según sostuvo, podrían desvirtuar las características originales del inmueble.
“No podemos construir en un monumento histórico nacional un edificio. No podemos banalizar el patrimonio”, afirmó.
Al mismo tiempo, aclaró que no está en contra de la participación privada ni de que el patrimonio tenga nuevos usos.
“Me parece perfecto que se restaure, me parece perfecto que utilicen su valor inmaterial una empresa o quien sea. Creo que el patrimonio es algo vivo”, explicó.
La diferencia, planteó, está en preservar las características esenciales del bien y evitar que su entorno termine afectando aquello que justamente se busca proteger.
“Nadie va a cuidar lo que la gente no conoce”
Marazzo también respondió a una consulta de una oyente sobre las tradicionales casillas de chapa que todavía sobreviven en distintos sectores de Mar del Plata.
En ese punto dejó uno de los conceptos más contundentes de la entrevista: la defensa del patrimonio comienza por el conocimiento.
“El patrimonio es algo que lo defiende la gente. Cobra valor cuando la gente entiende qué es”, sostuvo.
Para la especialista, una ciudad no puede preservar aquello cuya historia desconoce.
Por eso planteó que es necesario explicar por qué determinados edificios, casas, espacios y paisajes forman parte de la memoria colectiva.
Marazzo reconoció que Mar del Plata debe modernizarse y que una ciudad no puede permanecer congelada en el tiempo. Pero advirtió que ese proceso no debería implicar la desaparición de aquellos elementos que permiten reconocerla.
“La ciudad tiene que cambiar, se tiene que modernizar, pero hay ciertas cosas, ciertos dispositivos arquitectónicos que forman parte de la identidad de la ciudad y que nos hablan del conjunto, del lugar en el que estamos caminando. Eso no se puede perder”, concluyó.















