La histórica operación que cambiará el mapa de las telecomunicaciones en la Argentina podría recibir luz verde en los próximos días. Según trascendió en fuentes del sector, el Gobierno nacional estaría cerca de autorizar la adquisición de Telefónica de Argentina por parte de Telecom, aunque impondría una serie de condiciones para evitar una posición dominante en el mercado.
Los plazos administrativos para que la Autoridad Nacional de la Competencia (ANC) emita una resolución vencen esta semana y, a diferencia de lo ocurrido en otras instancias del expediente, no se prevé una nueva prórroga. Todo indica que la aprobación llegaría acompañada de exigencias concretas para reducir el nivel de concentración que generaría la fusión.
Entre las principales condiciones planteadas por el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) figura la obligación de desprenderse de unos 6 millones de clientes de telefonía móvil en un plazo máximo de dos años. De ese total, 4 millones corresponden al Área Metropolitana de Buenos Aires, mientras que un millón debería transferirse en la región norte y otro millón en la región sur del país.
Además, Telecom tendría que devolver parte del espectro radioeléctrico actualmente asignado para la prestación de servicios móviles. El informe técnico elaborado por el organismo también contempla la cesión de clientes de internet fija en aquellas localidades donde la participación de mercado supere el 50 por ciento, además de una reducción de usuarios en la Ciudad de Buenos Aires.
La preocupación por la concentración del mercado no es nueva. Ya en 2025, la entonces Comisión Nacional de Defensa de la Competencia había advertido sobre los riesgos que implicaba la integración de ambas compañías. Según sus cálculos, el segmento de telefonía móvil quedaría repartido prácticamente entre dos grandes jugadores: Telecom con alrededor del 58 por ciento del mercado y Claro con el 42 por ciento restante.
Uno de los interrogantes que aún no tiene respuesta es quién absorberá los clientes y activos que Telecom deba desprenderse para cumplir con las condiciones regulatorias. Claro aparece como uno de los principales candidatos a fortalecerse, aunque también podría abrirse una oportunidad para nuevos competidores. Entre ellos figura Telecentro, la empresa vinculada al empresario Alberto Pierri, que desde hace años busca ingresar con fuerza al negocio de la telefonía móvil.
Desde Telecom evitaron realizar declaraciones mientras esperan una definición oficial.
Una operación de más de 1.200 millones de dólares
La venta fue anunciada el 25 de febrero de 2025, cuando la española Telefónica comunicó la transferencia de prácticamente la totalidad de su participación en Telefónica Móviles Argentina a Telecom Argentina por un monto de 1.245 millones de dólares.
La compañía europea explicó que la decisión formaba parte de un proceso global de reorganización de activos y de reducción de su exposición en América Latina.
Sin embargo, pocas semanas después, el Gobierno nacional decidió suspender preventivamente la operación. La medida se basó en informes técnicos que advertían sobre el fuerte aumento de la concentración en distintos segmentos de las telecomunicaciones.
Según datos oficiales difundidos en aquel momento, la integración podría dejar a Telecom con una participación cercana al 61 por ciento en telefonía móvil, alrededor del 69 por ciento en telefonía fija y hasta el 80 por ciento del mercado de internet residencial en determinadas regiones del país.
La disputa continuó en la Justicia. En junio de 2025, la Cámara Civil y Comercial Federal falló a favor de Telecom y dejó sin efecto las medidas preventivas impuestas por el Ejecutivo. Aun así, los organismos de control mantuvieron sus observaciones y el expediente siguió avanzando hasta llegar a la definición que se espera para las próximas horas.
Actualmente, Telefónica de Argentina opera principalmente bajo la marca Movistar y cuenta con cerca de 20 millones de clientes en todo el país. Su incorporación a Telecom consolidaría una de las mayores operaciones empresariales de los últimos años en el sector de las comunicaciones.
Qué implica una mayor concentración de medios y telecomunicaciones
La posible fusión vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la concentración en los mercados de comunicación y conectividad. Cuando pocas empresas controlan una gran parte de los servicios de telefonía, internet, televisión y transmisión de contenidos, disminuye la competencia y pueden generarse dificultades para nuevos operadores que intenten ingresar al negocio.
Los especialistas sostienen que una menor competencia puede traducirse en menos opciones para los consumidores, menor presión para mejorar precios y servicios y una mayor capacidad de influencia económica por parte de los grandes grupos empresariales.
Por ese motivo, los organismos de control suelen exigir desinversiones, cesión de clientes o devolución de espectro antes de autorizar este tipo de operaciones, con el objetivo de preservar condiciones de competencia y evitar posiciones dominantes en un sector considerado estratégico para el desarrollo económico y tecnológico del país.















