Un nuevo episodio genera tensión en Brasil con una ciudadana argentina como protagonista. Esta vez, se trata de una investigadora de 35 años que fue detenida en el estado de São Paulo, acusada de retirar sin autorización material biológico de un laboratorio de alta seguridad.
La mujer, identificada como Soledad Palameta Miller, se desempeñaba en la Universidad Estatal de Campinas, una de las instituciones científicas más prestigiosas del país vecino. Según la investigación, el material habría sido extraído de una instalación con nivel de bioseguridad NB3, uno de los más estrictos para el manejo de patógenos potencialmente peligrosos.
El caso comenzó a tomar forma semanas atrás, cuando autoridades de la universidad detectaron la falta de muestras en un laboratorio de virología. A partir de ese momento, se dio intervención a la Policía Federal de Brasil y a la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria, que iniciaron una investigación conjunta.
De acuerdo con los datos judiciales, las muestras sustraídas fueron halladas en otro sector del campus universitario, almacenadas en congeladores de una facultad distinta a la que correspondía. El material fue secuestrado y enviado para su análisis a organismos oficiales, ante la sospecha de que se trataría de un virus.
La imputación contra la científica incluye cargos por hurto agravado, fraude procesal y transporte irregular de material biológico. Sin embargo, un juez dispuso su liberación al día siguiente de la detención, tras considerar su situación familiar. La causa continúa abierta.
En paralelo, también quedó bajo la lupa su entorno profesional. Su esposo, el investigador Michael Edward Miller, no fue detenido pero figura en la investigación. Ambos están vinculados a un emprendimiento biotecnológico instalado dentro del parque tecnológico de la universidad, orientado al desarrollo de soluciones microbiológicas aplicadas al agro.
Las autoridades brasileñas evitaron dar precisiones sobre el tipo de virus involucrado, aunque confirmaron que todo el material quedó bajo custodia federal. Desde la universidad, en tanto, señalaron que colaboran con la Justicia y que se adoptaron medidas internas tras detectarse la irregularidad.
El caso suma un nuevo capítulo de alto impacto en la relación entre Argentina y Brasil en materia judicial y científica, y mantiene en alerta a la comunidad académica por la gravedad de los hechos investigados.

















