La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner se presentó este martes en los tribunales de Comodoro Py y volvió a cuestionar con dureza las investigaciones judiciales en su contra. En una exposición de casi una hora, calificó la causa Cuadernos como “un disparate total” y la definió como “una causa emblemática de persecución política”.
La audiencia comenzó pasadas las 9.20. En el inicio, la exmandataria centró su discurso en la condena del caso Vialidad, que consideró “muy injusta”, y sostuvo que fue dictada sin pruebas. “No hay un solo testigo que haya declarado contra mí”, afirmó.
Críticas al Poder Judicial
Durante su declaración, apuntó contra jueces y fiscales que intervinieron en distintos expedientes. Cuestionó decisiones del magistrado Julián Ercolini y vinculó cambios en su actuación con el contexto político del gobierno de Mauricio Macri.
También denunció falta de imparcialidad en el tribunal que la juzgó en Vialidad y criticó la relación entre magistrados y fiscales. En ese marco, habló de “jueces mutantes” y de vínculos indebidos dentro del sistema judicial.
“Prácticas mafiosas” en la causa Cuadernos
Al referirse específicamente a la investigación por los cuadernos, la ex presidenta lanzó sus acusaciones más fuertes. Señaló al fallecido juez Claudio Bonadio y al fiscal Carlos Stornelli, a quienes calificó directamente como “mafiosos”.
Según sostuvo, la causa se construyó a partir de presiones sobre empresarios. “Hubo una oleada de detenciones para chantajearlos y obligarlos a declarar”, afirmó. Además, aseguró que quienes se negaron a involucrarla “terminaron presos”.
En ese contexto, vinculó el expediente con el caso del falso abogado Marcelo D’Alessio y denunció la existencia de una supuesta asociación ilícita integrada por actores judiciales, mediáticos y de inteligencia.
Cuestionamientos al Gobierno
En otro tramo, la exmandataria también apuntó contra el presidente Javier Milei. Criticó declaraciones realizadas en la Asamblea Legislativa y consideró que implican una intromisión del Poder Ejecutivo en causas judiciales en trámite.
“Que un presidente anticipe que alguien va a ir preso es violatorio de la Constitución”, sostuvo.
Una crítica estructural al sistema
Hacia el final, Cristina Kirchner amplió su análisis y habló de una “judicialización de la política” en América Latina. Comparó el rol actual del Poder Judicial con el de las Fuerzas Armadas en décadas pasadas y cuestionó el funcionamiento del Consejo de la Magistratura.
“Los jueces se terminan juzgando entre sí, y eso distorsiona la Justicia”, afirmó.
“Me pueden condenar, pero esto va a terminar”
En el cierre de su exposición, volvió a negar las acusaciones y reclamó pruebas concretas. “Que me digan dónde está el dinero y cómo fue que me pagaron”, planteó.
Con un tono político, dejó una frase final que sintetizó su postura: aseguró que podría “morir presa” pero sostuvo que, con el tiempo, “las cosas van a cambiar” en la Argentina.
















