Una escena inusual se vivió este miércoles frente a la Casa Rosada, donde un efectivo en actividad de la Policía Federal Argentina decidió esposarse a las rejas de la sede del Gobierno nacional como forma de protesta. El hecho ocurrió a plena luz del día y generó sorpresa entre turistas, vecinos y trabajadores de la zona.

El uniformado, que se presentó solo y sin acompañamiento de organizaciones, manifestó su malestar por la situación salarial y por presuntas irregularidades internas dentro de la fuerza. Con una pancarta visible, expuso reclamos vinculados a las condiciones laborales, la falta de recursos y lo que consideró un deterioro institucional.
La protesta activó rápidamente los protocolos de seguridad en el área. Personal policial montó un cordón preventivo y, minutos más tarde, el efectivo fue retirado del lugar para quedar a disposición de los mecanismos internos de la propia fuerza.

El episodio dejó expuesto un reclamo poco habitual en el espacio público: el de un miembro de las fuerzas de seguridad que, aun sabiendo las restricciones que rigen para este tipo de manifestaciones, optó por una medida extrema para visibilizar su situación y pedir respuestas a las autoridades.

















