Las fuerzas de seguridad de Pakistán informaron este domingo que mataron a al menos 145 combatientes en la provincia de Baluchistán, en el marco de una intensa cacería lanzada luego de una serie de ataques armados y explosivos que dejaron cerca de 50 muertos.
Según el gobierno provincial, los atentados comenzaron en la madrugada del sábado y se desarrollaron de manera simultánea en distintos puntos del suroeste del país. El saldo oficial fue de 31 civiles fallecidos, entre ellos cinco mujeres, y 17 integrantes de las fuerzas de seguridad.
Los ataques fueron reivindicados por el proscripto Ejército de Liberación de Baluchistán (BLA). Tras los hechos, las autoridades impusieron severas restricciones de seguridad por varios meses, con prohibición de actos públicos y manifestaciones, limitaciones al tránsito y veto al uso de prendas que oculten el rostro en espacios públicos.
El jefe de gobierno de Baluchistán, Sarfraz Bugti, aseguró en Quetta que policías y militares respondieron “con rapidez y contundencia”, y afirmó que los 145 abatidos pertenecían a lo que el Ejecutivo denomina “Fitna al-Hindustan”, una referencia oficial al BLA. Indicó además que se trata del mayor número de combatientes muertos en un operativo de este tipo en décadas.
Bugti sostuvo que algunos de los cuerpos están bajo custodia y que entre los fallecidos habría ciudadanos afganos. También acusó a India de respaldar a los atacantes y a Afganistán de brindar refugio a líderes separatistas, afirmaciones que fueron rechazadas de plano por Nueva Delhi.
Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores indio calificaron las acusaciones como “infundadas” y señalaron que Pakistán debería enfocarse en resolver sus problemas internos y las demandas históricas de la población de la región.
Baluchistán, la provincia más pobre del país, arrastra desde hace décadas un conflicto marcado por la violencia separatista. Grupos armados de origen baluchi reclaman mayor autonomía y un reparto más equitativo de los recursos naturales. El BLA ha atacado en reiteradas oportunidades a fuerzas de seguridad y a civiles, incluidos trabajadores chinos vinculados a proyectos de infraestructura.
De acuerdo con fuentes oficiales, los ataques del sábado alcanzaron al menos a 12 objetivos en distritos como Quetta, Gwadar, Mastung y Noshki, con tiroteos contra instalaciones de seguridad, intentos de atentados suicidas y cortes temporales de rutas y calles.
Estados Unidos condenó los atentados y expresó su apoyo a Pakistán. El BLA figura en la lista de organizaciones terroristas del Departamento de Estado norteamericano. Mientras tanto, las fuerzas de seguridad mantienen un fuerte despliegue en la región ante el temor de nuevos ataques.
















