El exjefe de Gabinete de la Cancillería, Guillermo Justo Chaves, calificó como “un secuestro” y “una vulneración del principio de soberanía” cualquier acción militar de Estados Unidos que implique el ingreso a territorio venezolano y la remoción forzada de su presidente, Nicolás Maduro. Lo hizo en una entrevista radial, desde una mirada estricta del derecho internacional.
Según explicó, un procedimiento de esas características constituiría una violación directa de la Carta de las Naciones Unidas y de los principios que rigen la convivencia entre Estados desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. “Hubo un secuestro; hubo una vulneración del principio de soberanía al ingresar al territorio de un Estado soberano y secuestrar a un jefe de Estado”, sostuvo, al advertir que, técnicamente, se trataría de un acto de guerra.
En diálogo con Radio Buenos Aires AM 1350, Chaves remarcó que la valoración política sobre la figura de Maduro no modifica el encuadre jurídico del hecho. A su criterio, se trataría de una ruptura del principio de no injerencia y del orden público internacional. “Lo que se ha hecho es romper el orden jurídico internacional”, afirmó.
El exfuncionario comparó la justificación del “narcoterrorismo” utilizada por la administración de Donald Trump con antecedentes históricos como la captura de Manuel Noriega en Panamá o la intervención en Irak bajo el argumento de las armas de destrucción masiva. “Es exactamente el mismo procedimiento, salvo que aquí no se consultó ni al Congreso ni a organismos internacionales”, señaló.
Chaves también fue crítico del posicionamiento del gobierno argentino frente a este escenario y de su alineamiento con la política exterior estadounidense. Sin mencionar eufemismos, cuestionó al presidente Javier Milei y a su equipo por abandonar, según dijo, la tradición diplomática de neutralidad. En ese marco, apuntó contra un comunicado oficial firmado por el secretario de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, al que calificó como contrario a la historia de la política exterior argentina.
Finalmente, destacó el rol de países como México, Brasil y España, que reclamaron el respeto al orden jurídico internacional. “Si no recuperamos las normas de convivencia, la fuerza termina siendo el derecho de las bestias”, advirtió, y alertó sobre el precedente que podría habilitar a cualquier potencia militar a intervenir en países de la región bajo argumentos de seguridad interna.
















