El mundo del tango despide a Ricardo “Chiqui” Pereyra, quien murió este domingo a los 74 años tras no poder superar las graves consecuencias de un accidente doméstico. El artista permanecía internado desde hacía varios días en la Ciudad de Buenos Aires.
Pereyra, nacido en General Roca, había sufrido una caída desde una escalera que le provocó lesiones de extrema gravedad. Fue sometido a una intervención quirúrgica de urgencia, pero su estado de salud se fue deteriorando con el correr de las horas, hasta tornarse irreversible.
La noticia fue confirmada por su entorno más cercano a través de un mensaje difundido en redes sociales, donde expresaron el dolor por la pérdida y el final de una espera marcada por la esperanza. “El milagro que no llegó”, señalaron, en palabras que reflejaron el clima de angustia de las últimas jornadas.
Dueño de una voz reconocida y un estilo profundamente ligado a la tradición tanguera, “Chiqui” Pereyra desarrolló una extensa trayectoria en escenarios de todo el país. Su muerte genera un fuerte impacto entre colegas, seguidores y amantes del género, que hoy lo recuerdan como un intérprete fiel a la esencia del tango argentino.
















