El abogado y docente universitario Gustavo López, exsubsecretario general de la Presidencia de la Nación y exvicepresidente del ENACOM, lanzó duras advertencias sobre la situación institucional del país, el rol del Poder Judicial, el ajuste en áreas sensibles y el rumbo del gobierno nacional. Lo hizo en una extensa entrevista en el programa Sueños y Sonidos, por Radio 10 Mar del Plata.
Con raíces profundamente alfonsinistas y actual presidente de Forja a nivel nacional, López expresó una fuerte preocupación por lo que definió como un avance autoritario del gobierno de Javier Milei, especialmente en relación con la libertad de expresión y la persecución judicial a periodistas.
En ese marco, cuestionó con dureza un reciente fallo judicial contra la periodista Julia Mengolini. Señaló que la Argentina había construido, desde 2009, una sólida tradición jurídica que protege el ejercicio periodístico cuando se trata de asuntos de interés público. Recordó el histórico caso del periodista Eduardo Kimel, resuelto por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que estableció que no se puede criminalizar a periodistas por su labor informativa.
“Volver a perseguir penalmente a periodistas es atacar directamente a la democracia”, afirmó.
López advirtió que el problema no es solo la actitud del Poder Ejecutivo, sino que sectores del Poder Judicial “habiliten esa persecución”. En ese sentido, calificó como “un papelón” la actuación del juez Pablo Bertuzzi y cuestionó a la Corte Suprema por “mirar para otro lado”.
También se refirió al escenario de las telecomunicaciones tras el fin de los topes tarifarios. Sostuvo que los usuarios quedaron “a merced de dos grandes empresas” y alertó sobre la falta total de controles del Estado.
“Internet y la telefonía celular son hoy tan esenciales como la luz, el agua o el gas. Sin regulación, la gente deja de comer o de vestirse para poder pagar una factura”, sostuvo.
Remarcó que el derecho del usuario y del consumidor tiene rango constitucional desde la reforma de 1994 y denunció la inacción de los organismos de defensa de la competencia. Además, recordó su paso por el ENACOM y explicó que los aumentos de tarifas crecieron muy por encima de la inflación.
Desde el plano político, López ubicó a Forja en una oposición clara al gobierno de Milei. Enumeró a los gobernadores que no firmaron el Pacto de Mayo y destacó el rol del fueguino Gustavo Melella. También mencionó a Axel Kicillof, Gildo Insfrán, Ricardo Quintela, Sergio Ziliotto y al mandatario de Santiago del Estero como parte del bloque opositor.
“No negociamos la educación, la salud, la ciencia ni la soberanía. Dialogar no es entregar banderas”, afirmó.
Uno de los tramos más críticos estuvo dirigido al radicalismo que acompaña las políticas de ajuste del oficialismo. López, militante histórico de la UCR en los años setenta, sostuvo que el partido “perdió su identidad” y cuestionó a dirigentes que avalan recortes a la universidad pública y a la ciencia.
“El radicalismo del juicio a las juntas, del artículo 14 bis y del guardapolvo blanco hoy vota contra sus propios valores históricos”, lamentó.
Al analizar la idea presidencial de “destruir el Estado desde adentro”, López fue categórico. Señaló que no existe el “no Estado” y que, cuando el Estado se retira, gobiernan las grandes corporaciones.
“Destruir el Estado es destruir el pacto de convivencia entre los argentinos y el espíritu del preámbulo de la Constitución”, afirmó, con referencias históricas al período previo a 1853 y a la recuperación democrática de 1983.
En su rol de docente universitario, describió como “dramática” la situación presupuestaria. Reveló que investigadores con doctorado y carrera en el CONICET perciben salarios muy bajos y que docentes y no docentes llevan más de un año sin recomposición real.
“Un gobierno que ajusta a la educación y a la ciencia quiere una sociedad dependiente, sin desarrollo propio”, advirtió.
Sobre el cierre, López sostuvo que la política está hoy “muy alejada de los problemas reales de la gente” y habló de una crisis profunda de representación. Cuestionó a dirigentes desconectados de la realidad social y alertó sobre el vaciamiento del sentido de la política.
“La salida solo puede venir de la humildad, de la política y de una representación genuina”, concluyó.
















