La situación humanitaria en la Franja de Gaza alcanza niveles alarmantes. Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), casi uno de cada tres habitantes del enclave palestino está pasando varios días sin ingerir alimentos, en medio de un conflicto que ya lleva más de nueve meses.
“La malnutrición se está disparando, con más de 90.000 mujeres y niños que requieren tratamiento urgente”, advirtió el PMA en un comunicado emitido esta semana.
El número de fallecimientos por desnutrición ascendió a 122 personas, tras confirmarse otras nueve muertes el viernes, de acuerdo al Ministerio de Salud de Gaza, controlado por Hamas. Mientras tanto, Israel —que controla el ingreso de suministros— asegura que no hay restricciones para la entrada de ayuda humanitaria y responsabiliza al grupo palestino por la situación.
Tensión diplomática y cuestionamientos internacionales
El primer ministro británico, Sir Keir Starmer, anunció que el Reino Unido evalúa participar en lanzamientos aéreos de ayuda, tras una carta firmada por más de un tercio de los parlamentarios instando al reconocimiento oficial del Estado palestino. “La noticia de que Israel permitirá a países lanzar ayuda desde el aire llega demasiado tarde, pero haremos todo lo posible para que esa asistencia llegue”, escribió en The Mirror.
A pesar de los anuncios, desde la ONU consideraron la medida como una “distracción frente a la inacción” del gobierno israelí. Y remarcaron que la vía aérea es ineficiente y riesgosa en comparación con el ingreso terrestre de alimentos y medicamentos.
Por su parte, Francia, Alemania y el Reino Unido reclamaron a Israel el levantamiento inmediato de las restricciones y el respeto al derecho internacional humanitario. “Negar asistencia esencial a la población civil es inaceptable”, subrayaron en un comunicado conjunto.
Denuncias de crímenes de guerra
En declaraciones a la BBC, un ex contratista estadounidense que trabajó para la Fundación Humanitaria de Gaza —una entidad apoyada por EE. UU. e Israel— afirmó haber presenciado crímenes de guerra cometidos por el ejército israelí y contratistas privados. “Nunca vi un nivel de brutalidad como el que presencié en Gaza”, aseguró Anthony Aguilar, un exsoldado que participó de las operaciones en mayo y junio de 2025.
La organización respondió calificando las declaraciones como “falsas” y atribuyó los dichos a “un exempleado despedido por mala conducta”.
El conflicto continúa: sin acuerdo a la vista
Mientras las negociaciones en Doha para lograr un nuevo alto al fuego siguen en suspenso, las delegaciones de Israel y Estados Unidos se retiraron de las conversaciones. El presidente estadounidense Donald Trump responsabilizó a Hamas por el estancamiento: “Creo que quieren morir”, expresó.
Desde Hamas, en tanto, negaron haber roto las negociaciones y aseguran que esperan la reanudación del diálogo en los próximos días.
El conflicto se desató tras el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023, en el que murieron 1.200 personas en Israel y otras 251 fueron tomadas como rehenes. Desde entonces, el número de muertos en Gaza supera los 59.000, según cifras del Ministerio de Salud palestino.
El drama humanitario no cesa
Tras un bloqueo total de ayuda impuesto por Israel en marzo, que fue parcialmente flexibilizado dos meses después, las condiciones en Gaza siguen deteriorándose. Más del 90% de las viviendas están dañadas o destruidas, y la población ha sido desplazada múltiples veces. La escasez de alimentos, agua potable, combustible y medicamentos mantiene a millones de personas al borde de la hambruna.
En ese contexto, Francia anunció que reconocerá oficialmente al Estado palestino en septiembre, una medida que generó fricciones diplomáticas con Israel y Estados Unidos. Mientras tanto, en el Reino Unido crecen las presiones para tomar una decisión similar, aunque Downing Street insiste en que la solución debe surgir de un plan integral que garantice la convivencia de dos Estados.


Tensión diplomática y cuestionamientos internacionales













