La Municipalidad de General Pueyrredon participó este jueves de un simulacro de siniestro vial con múltiples víctimas y materiales peligrosos sobre la Ruta Nacional 226, a la altura del kilómetro 12,5, en Sierra de los Padres.
La actividad fue organizada por los Bomberos Voluntarios de Sierra de los Padres y contó con la intervención de Defensa Civil, SAME, personal de Tránsito, Riesgos Especiales, Prefectura Naval Argentina, Cruz Roja y otros integrantes del sistema de emergencias. También colaboró la empresa de transporte 25 de Mayo, que aportó una unidad para recrear el escenario.
El ejercicio tuvo como objetivo evaluar los protocolos de actuación y fortalecer la coordinación entre los organismos ante un accidente de gran magnitud.
Un choque múltiple con combustible derramado
El escenario recreó una colisión entre un camión cisterna que transportaba combustible, un colectivo con más de 25 pasajeros y otros cuatro vehículos.
Durante el simulacro se representaron distintas situaciones de riesgo, entre ellas personas atrapadas, un vehículo volcado, un foco de incendio y un derrame de combustible. Cada situación requirió la intervención coordinada de los equipos de rescate, seguridad y atención sanitaria.
Uno de los puntos centrales fue la intervención sobre el camión cisterna, con la simulación del cierre de válvulas y el control del derrame antes de avanzar con las tareas de rescate.
En paralelo, los equipos sanitarios realizaron la atención y clasificación de las víctimas según la gravedad de sus lesiones, con el objetivo de organizar la asistencia y los eventuales traslados.
También participó un helicóptero de Prefectura
El operativo incluyó la intervención de un helicóptero de la Prefectura Naval Argentina, que realizó maniobras de rescate y evacuación de víctimas simuladas para su traslado a un centro de salud.
Por su parte, Defensa Civil participó en las tareas de coordinación y control del procedimiento, acompañando las maniobras y la articulación entre los distintos organismos.
La práctica permitió poner a prueba los mecanismos de comunicación, la distribución de tareas y la capacidad de respuesta ante un incidente complejo, con especial atención a la seguridad de los intervinientes.
El simulacro se desarrolló de manera planificada y no respondió a una emergencia real. La iniciativa apuntó a detectar posibles dificultades, afianzar los procedimientos de actuación y mejorar la capacidad de respuesta conjunta ante siniestros viales con múltiples víctimas y presencia de sustancias peligrosas.


















