El Gobierno nacional decidió suspender el ingreso de la prensa acreditada a la Casa Rosada, una medida que provocó impacto inmediato en el ámbito político y periodístico.
La decisión se conoció este jueves, cuando los periodistas que habitualmente cubren la actividad en Balcarce 50 se encontraron con el acceso bloqueado. Según se informó, también se retiró el sistema de huellas digitales utilizado para el ingreso y quedaron sin efecto las acreditaciones vigentes de manera preventiva.
El argumento oficial estaría vinculado a una denuncia por presunto espionaje ilegal, presentada tras la difusión de un informe televisivo que habría registrado imágenes en el interior de la sede de Gobierno sin autorización. En ese marco, intervino la Casa Militar con una presentación judicial.
Desde temprano, personal de seguridad y Casa Militar controló los accesos con listados de acreditados, impidiendo el ingreso de los trabajadores de prensa habituales en la Casa de Gobierno.
La medida generó reacciones políticas de inmediato. La diputada nacional y presidenta del PRO en Santa Fe, Gisela Scaglia, cuestionó la decisión y afirmó: “Ni Cristina Fernández se animó a tanto”. Además, sostuvo que el Gobierno “se vuelve fundamentalista con posiciones dañinas para la democracia argentina” y advirtió sobre el impacto en la libertad de prensa.
El hecho se da en un contexto de creciente tensión entre el Ejecutivo y sectores del periodismo, con cruces recientes del presidente Javier Milei hacia distintos comunicadores.
Por el momento, la suspensión del ingreso de la prensa se mantiene sin plazos definidos y las acreditaciones quedaron congeladas hasta nuevo aviso, mientras avanza la investigación judicial.
















