La Argentina transita una paradoja energética entre el absurdo y las fisuras del modelo económico actual. La cifra oficial respecto de Vaca Muerta bate récords históricos de producción de gas no convencional en boca de pozo, en tanto el invierno encuentra al país frente a una crisis de desabastecimiento inédita: industrias paralizadas, estaciones de GNC sin fluido y la obligación gubernamental de gastar cientos de millones de dólares de urgencia para importar barcos de GNL y gas de la región a precios internacionales.
¿Cómo explicar la falta de gas en el país que tiene una de las mayores riquezas geológicas del planeta? Respuesta: el recurso sobra bajo tierra, pero el sistema de transporte está saturado. La parálisis de la obra pública por el ajuste fiscal frenó completamente la construcción de gasoductos y plantas compresoras necesarias para mover ese gas.
El Instituto Argentino de la Energía (IAE) General Mosconi, presidido por el exsecretario de Energía de la Nación, Jorge Lapeña, viene advirtiendo con rigurosidad matemática sobre la vulnerabilidad del sistema de transporte de hidrocarburos. Según los balances del instituto, la producción en la Cuenca Neuquina crece a tasas de dos dígitos, pero choca de frente con la capacidad máxima de los gasoductos existentes.
Para los técnicos del Instituto Mosconi, la decisión del Ministerio de Economía, liderado por Luis Caputo, de frenar el flujo de fondos destinados a las obras del Estado generó un cuello de botella evitable. Las plantas compresoras de Tratayén y Salliqueló, diseñadas para duplicar la capacidad de evacuación del Gasoducto Perito Moreno (ex Presidente Néstor Kirchner, GPNK) de 11 a 22 millones de metros cúbicos diarios (m³/día), sufrieron retrasos críticos por falta de pago a las contratistas, lo que dejó al sistema desprotegido ante las primeras olas de frío polar.
La única obra de infraestructura aprobada es la de la empresa TGS para la ampliación del Gasoducto Perito Moreno, la cual implica la incorporación de dos plantas compresoras y duplicar así la capacidad de transporte del mencionado gasoducto. Esta importante obra estaría operativa a fines del año 2027. El financiamiento está a cargo de TGS y aún falta definir si el recupero será en base a tarifa.
A modo de síntesis, resulta necesario un plan de infraestructura para el sector que contenga obras estratégicas y un programa de inversiones en industrias que generen valor agregado en torno al gas.
CENTRO DE INGENIEROS DE MAR DEL PLATA. JULIO 31 DE 2026.















