El endeudamiento de los hogares volvió a quedar en el centro de la escena financiera. En abril de 2026, el ratio de irregularidad de los préstamos a familias alcanzó el 12,1%, según el último Informe sobre Bancos del Banco Central de la República Argentina, lo que implica una suba de 0,5 puntos porcentuales respecto de marzo y un salto de 8,4 puntos en la comparación interanual.
El dato confirma un proceso sostenido de deterioro del crédito al consumo, en un contexto de ingresos ajustados, consumo debilitado y mayor dependencia del financiamiento para gastos cotidianos. Aun así, el organismo que conduce Santiago Bausili señaló que en los últimos meses se observa una desaceleración en el ritmo de aumento de la morosidad.
Es decir, la irregularidad sigue creciendo, pero lo hace con menor intensidad que en períodos anteriores.
Un fenómeno que se extiende hace 18 meses
El crédito a los hogares acumula 18 meses consecutivos de incrementos en la mora. En octubre de 2024, el nivel era de apenas 2,5%, lo que implica que en poco más de un año y medio se multiplicó casi por cinco, alcanzando valores que no se veían desde hace dos décadas.
Según el informe oficial, el crédito a familias representa el 20,6% del activo total del sistema financiero, aunque registró una leve caída mensual. A su vez, el financiamiento al consumo en pesos retrocedió 0,9% real frente a marzo, lo que muestra que el problema no es una expansión del crédito, sino las dificultades crecientes para su repago.
Más de 5 millones de personas con atrasos
Un informe de la consultora 1816 advierte sobre el impacto social del fenómeno: alrededor de 5,3 millones de personas presentan al menos un crédito en situación irregular, con atrasos superiores a 90 días.
Esto implica que más de una cuarta parte de los tomadores de crédito del país se encuentra actualmente en situación de incumplimiento, lo que podría generar un “efecto cicatriz” en el acceso futuro al sistema financiero.
En ese escenario, muchas personas quedarían excluidas del crédito formal durante un período prolongado, justo en un contexto en el que el financiamiento es clave para sostener el consumo.
El mapa del deterioro: consumo en el centro de la crisis
El deterioro alcanza a todos los segmentos del sistema financiero, aunque con mayor intensidad en los préstamos vinculados al consumo.
Los préstamos personales lideran la mora con un 14,9%, tras una suba mensual de 0,5 puntos. En segundo lugar aparecen las tarjetas de crédito, con un 12,5%, que además registraron el mayor incremento mensual del sistema, con 0,7 puntos en solo un mes.
Las tarjetas se consolidan como una herramienta central para financiar la canasta básica y gastos corrientes, lo que explica su mayor nivel de estrés.
En contraste, los créditos prendarios, vinculados a la compra de vehículos, registran una irregularidad del 7,3%, mientras que los hipotecarios continúan siendo la cartera más sólida del sistema, con apenas 1,5% de mora.
Empresas vs familias: una brecha marcada
El informe del Banco Central muestra una diferencia significativa entre sectores. Mientras la mora de las familias se ubica en 12,1%, la de las empresas alcanza el 3,3%.
En conjunto, el indicador general de irregularidad del crédito al sector privado llegó al 7,3%, con una suba interanual de 5,1 puntos, aunque con señales de menor velocidad en el deterioro.
El contraste deja en evidencia que el principal foco de tensión del sistema financiero está en los hogares.
Señales mixtas en el sistema financiero
El Banco Central también destacó que la probabilidad de default estimada para el crédito total al sector privado bajó por tercer mes consecutivo y se ubicó en 2,6% en abril. En el caso de las familias, ese indicador llegó a 4,4%, con una leve baja mensual.
Este dato no mide el stock de deuda en mora, sino el flujo de nuevos casos que ingresan en situación irregular, lo que sugiere una posible moderación en el ritmo de deterioro.
A su vez, el sistema mantiene niveles de cobertura elevados: las previsiones representan el 87,6% de la cartera irregular y el 6,4% del total de créditos al sector privado.
Hipotecarios en recuperación y consumo en tensión
En contraste con el consumo, las líneas hipotecarias muestran un comportamiento más estable. Durante abril se incorporaron más de 1.500 nuevos deudores hipotecarios, en su mayoría a través de créditos UVA, acumulando casi 39.800 altas en los últimos doce meses.
Este segmento contrasta con la debilidad del crédito al consumo, que continúa mostrando caída y mayores niveles de estrés financiero.
Un sistema con señales de desaceleración, pero aún en riesgo
En síntesis, el sistema financiero argentino enfrenta un escenario dual: por un lado, la morosidad de los hogares sigue en niveles elevados y afecta a millones de personas; por el otro, el Banco Central advierte que el ritmo de deterioro comienza a moderarse.
La combinación de ambos factores abre un interrogante central para los próximos meses: si la desaceleración será suficiente para estabilizar el sistema o si la presión sobre los ingresos seguirá empujando la mora hacia nuevos máximos.
















