La Justicia Federal ordenó por primera vez la “restitución in natura”: las víctimas se quedarán con la casa donde sufrieron los abusos. El condenado, Christian Gilberto Bustos, fue detenido de inmediato pese a sus problemas de visión.
En una sentencia sin precedentes para la jurisdicción de Mar del Plata, el Tribunal Oral Federal condenó a 20 años de prisión a Christian Gilberto Bustos. El hombre fue hallado culpable de explotar económicamente a dos de sus exparejas y de abusar sexualmente de forma reiterada de una adolescente, hija de una de ellas.
Más allá de la pena de cárcel, el fallo destaca por una medida reparatoria inédita: los jueces ordenaron la “restitución in natura” de una vivienda en el barrio Playa Serena. Esto significa que, una vez firme la sentencia, la casa —que era utilizada como instrumento de la explotación— pasará a nombre de dos de las víctimas. Además, el dinero secuestrado durante la investigación será entregado a la tercera joven afectada.
El fin de la domiciliaria
Bustos llegó al juicio bajo arresto domiciliario alegando una discapacidad visual. Sin embargo, tras escuchar el veredicto de los jueces Roberto Falcone, Fernando Minguillón y Nicolás Toselli, se ordenó su detención inmediata y traslado a la delegación local de la Policía Federal.
Ahora, un perito oftalmólogo del Cuerpo Médico Forense deberá determinar si su patología realmente le impide cumplir la condena en una cárcel común o si se trataba de una maniobra para evitar el penal.
Un sistema de explotación y horror
El fiscal Carlos Fioriti logró reconstruir durante el debate el calvario que vivieron las tres mujeres:
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S.P.G.: Fue traída desde La Plata en 2001 y obligada a ejercer la prostitución desde los 18 años. Según la fiscalía, Bustos recaudaba cerca de mil dólares diarios a costa de su explotación.
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N.C.: Inició su relación con el condenado en 2010. Incluso mientras cursaba un embarazo, Bustos la obligaba a salir todas las noches, sin importar el clima o su estado de salud. La situación de violencia y amenazas se extendió por cinco años.
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X.M.: Es la hija de N.C. Tenía solo 9 años cuando empezó a convivir con Bustos. Mientras el hombre explotaba a su madre, la menor era obligada a realizar tareas domésticas y cuidar a sus hermanos. Los abusos sexuales contra ella comenzaron a los 11 años y se repitieron en al menos cinco oportunidades.
Reparación económica
Además de la entrega del inmueble en Playa Serena, el tribunal fijó indemnizaciones millonarias por daños morales y materiales: 20 millones de pesos para las dos mujeres explotadas y 30 millones para la joven que sufrió los abusos sexuales.
También se dispuso el decomiso de una camioneta Volkswagen Amarok, una furgoneta Fiat Fiorino y una moto Honda XR 250, bienes que quedarán a disposición de la Corte Suprema. Los fundamentos completos de la sentencia se conocerán el próximo 2 de febrero.

















