La concejal de Acción Marplatense volvió a poner en agenda un proyecto que apunta a detectar y eliminar cañerías de plomo en edificios públicos de General Pueyrredon. Advirtió sobre el impacto en la salud infantil y reclamó una respuesta del Ejecutivo.
La concejal de AM-MDF, Eva Ayala, insistió en la Comisión de Salud del Concejo Deliberante con la necesidad de avanzar en su iniciativa “Agua sin plomo”, una propuesta que busca verificar la presencia de plomo en las cañerías y en el flujo de agua de los edificios públicos y de acceso público del distrito, con el objetivo de reemplazarlas de manera gradual y garantizar la seguridad sanitaria del suministro en el Partido de General Pueyrredon.
Según explicó, la antigüedad de buena parte del parque edilicio local incrementa las probabilidades de que existan instalaciones con cañerías de plomo o uniones soldadas con ese material.
“Las infancias son principalmente vulnerables a la toxicidad del plomo. Al encontrarse en etapa de desarrollo, los efectos neurotóxicos adquieren mayor impacto”, advirtió Ayala. En ese sentido, detalló que la exposición puede generar daño neurológico con consecuencias graves en niños y niñas, como alteraciones en el desarrollo del lenguaje, dificultades en el aprendizaje, déficit de atención y bajo rendimiento escolar, entre otras afecciones.
Una comisión interdisciplinaria y controles en edificios públicos
La propuesta presentada en 2024 contempla la creación de una Comisión Interdisciplinaria para la Seguridad Sanitaria del Suministro de Agua. El objetivo es evaluar los edificios públicos y de acceso público de toda la ciudad, analizar muestras de agua y detectar niveles de plomo u otros metales pesados en aquellos inmuebles que aún cuenten con instalaciones antiguas.
Además, el proyecto prevé la elaboración de un plan de acción ante la detección de plomo y una estrategia de comunicación oficial para informar a la comunidad sobre los riesgos sanitarios asociados a este metal.
Ayala remarcó que el plomo no se metaboliza sino que se acumula en el organismo. “Una vez que ingresa en el cuerpo, se transporta por el torrente sanguíneo hacia distintos órganos. Es una sustancia tóxica acumulativa que puede afectar el sistema neurológico, cardiovascular, digestivo, hematológico y renal”, sostuvo.
También explicó que la exposición puede producirse a través del consumo de agua que circula por cañerías deterioradas. “Con el paso del tiempo, las tuberías de plomo se desgastan y liberan residuos como óxido que se mezclan con el agua”, agregó.
Reclamo al Ejecutivo local
En este contexto, la edil pidió abrir “una conversación seria” con el gobierno municipal para discutir políticas de prevención frente a lo que definió como una “epidemia silenciosa”.
“Trajimos este planteo en 2024 y no tuvimos respuesta. Creemos que es prioritario para la política sanitaria de Mar del Plata”, concluyó.
















