La concejala Eva Ayala volvió a poner en agenda la situación del barrio Etchepare con un fuerte testimonio sobre las condiciones de vida en la zona.
La edil sostuvo que el problema “no es solo de seguridad”, sino que responde a una crisis de convivencia que lleva años sin resolverse. “Vecinos que viven encerrados, conflictos constantes y chicos sin escuela ni contención”, describió, y advirtió que “cuando el Estado no interviene, el problema crece”.
En ese sentido, remarcó que la respuesta no puede limitarse a la presencia policial. “Hay que estar en el territorio, entender lo que pasa y hacerse cargo”, expresó, en un planteo que apunta a una intervención integral del Estado.
El diagnóstico se profundizó durante su intervención, donde expuso situaciones extremas que atraviesan los vecinos. Según detalló, hay familias que organizan sus horarios para salir o regresar a sus casas por temor a la inseguridad, mientras que otras directamente no pueden utilizar sus propios patios.
También señaló la existencia de construcciones abandonadas y tapiadas que serían utilizadas como “aguantaderos”, además de ocupaciones irregulares en torres de la zona. “Hay viviendas donde los vecinos no pueden tener ventanas porque se las rompen de manera permanente”, afirmó.
Ayala advirtió que este contexto genera múltiples vulneraciones que impactan de lleno en la violencia social. En ese marco, planteó la necesidad de reforzar mediaciones comunitarias y avanzar en políticas de seguridad con un enfoque integral.
“La prevención debe ser social y situacional. Se necesitan acciones concretas en el corto plazo. Es una situación de urgencia”, subrayó.
Por último, dejó una definición política: “La ciudad que viene no puede naturalizar esto. Tiene que garantizar convivencia, presencia y oportunidades reales en cada barrio. Vivir mejor no debería ser un privilegio”.
















