La Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales manifestó su preocupación por la situación que atraviesa la ciencia argentina y advirtió que las actuales condiciones del sector podrían desencadenar una grave fuga de cerebros, con la salida de investigadores altamente capacitados y una pérdida de capacidades construidas durante décadas.
A través de un comunicado, la institución señaló que la ciencia y la tecnología deben ser consideradas políticas de Estado y sostuvo que el debilitamiento de las estructuras científicas afecta áreas estratégicas como la innovación, la salud, el desarrollo productivo y la soberanía tecnológica del país.
Uno de los principales puntos de cuestionamiento fue la situación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), donde la Academia expresó su respaldo a los trabajadores afectados por desvinculaciones y reclamó por el deterioro de las condiciones laborales.
La entidad destacó el papel histórico de la CNEA en el desarrollo nuclear argentino y remarcó que sus avances permitieron al país ocupar un lugar destacado a nivel internacional, tanto en generación de energía como en aplicaciones vinculadas a la medicina.
“La pérdida de recursos humanos y el debilitamiento institucional comprometen capacidades estratégicas que fueron construidas durante muchos años”, señalaron desde la Academia.
Otro de los ejes de preocupación fue la interrupción de nuevos ingresos a la Carrera del Investigador Científico del Conicet. Según la institución, esta situación afecta a profesionales con formación avanzada y deja sin oportunidades a jóvenes científicos que realizaron años de preparación académica.
También cuestionaron la falta de financiamiento para proyectos de investigación y señalaron que la reducción de recursos impacta directamente en la posibilidad de desarrollar trabajos científicos y tecnológicos.
El vicepresidente de la Academia, Galo Soler Illia, sostuvo que el sistema atraviesa un momento crítico y afirmó que los investigadores sufrieron una importante pérdida del poder adquisitivo, además de enfrentar dificultades para sostener sus proyectos por la falta de fondos.
El investigador advirtió especialmente por la situación de los jóvenes científicos, quienes luego de completar extensos procesos de formación encuentran cada vez menos posibilidades de continuar sus carreras en Argentina.
“Los investigadores jóvenes son muy competitivos y trabajan mucho, pero cuando no encuentran condiciones para desarrollarse, se van”, señaló Soler Illia.
Desde la Academia indicaron que podría haber alrededor de dos mil investigadores jóvenes que abandonaron o se alejaron del sistema, aunque aclararon que no existe todavía un registro oficial que permita determinar con exactitud la magnitud del fenómeno.
La institución también expresó su rechazo al operativo de seguridad desplegado durante las protestas realizadas frente a la CNEA y cuestionó la represión contra científicos y técnicos que reclamaban por la situación del sector.
Finalmente, la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales reafirmó su compromiso con el desarrollo científico argentino y pidió una urgente revisión de las políticas públicas para evitar el deterioro de un sistema considerado clave para el futuro del país.















