El sistema sanitario argentino puso en marcha una estrategia preventiva reforzada frente a la circulación simultánea de distintos virus. La campaña nacional de vacunación contra la gripe se adelantó este año con el objetivo de anticiparse a un escenario epidemiológico complejo, marcado por la presencia de dengue, chikunguña y nuevas variantes de virus respiratorios.
Según datos sanitarios oficiales, en lo que va de 2026 se registraron en el país 122.090 casos sospechosos de dengue, de los cuales 22.409 fueron confirmados, además de 242 cuadros graves y seis fallecimientos. Aunque la cifra es menor a la registrada durante el mismo período del año pasado, los especialistas advierten que el riesgo continúa presente y recomiendan sostener las medidas de vigilancia.
En paralelo, la detección de una nueva variante de influenza llevó a las autoridades a reforzar la vacunación antigripal, especialmente en los grupos considerados de riesgo. La estrategia busca aumentar la cobertura antes del pico estacional de enfermedades respiratorias y evitar una mayor presión sobre hospitales y centros de salud.
Alerta sanitaria en la frontera norte
La situación epidemiológica también encendió alertas en el norte del país. En la provincia de Salta se activaron mecanismos de cooperación sanitaria con Bolivia para monitorear la evolución de los brotes en zonas fronterizas.
Autoridades sanitarias del departamento boliviano de Tarija confirmaron 103 casos de dengue en Bermejo y Yacuiba, además de dos contagios importados. En tanto, en Santa Cruz se informaron más de 3.000 casos de chikunguña, lo que elevó la preocupación por el flujo constante de personas entre ambos países.
Frente a este escenario, equipos técnicos de ambos lados de la frontera coordinan intercambios de información epidemiológica y operativos de vigilancia para detectar de manera temprana posibles focos de contagio.
Un fenómeno regional
El avance del dengue no es exclusivo de Argentina. La Organización Panamericana de la Salud advirtió que durante 2025 se notificaron más de 4,4 millones de casos sospechosos en América, con 1,6 millones confirmados, casi 9.000 cuadros graves y 2.207 muertes.
La circulación simultánea de los cuatro serotipos del virus en varios países de la región aumenta la complejidad epidemiológica y eleva el riesgo de complicaciones graves, especialmente en personas que ya tuvieron la enfermedad.
Vacunación y prevención, las claves
Especialistas en infectología remarcan que la vacunación y la consulta temprana ante síntomas compatibles siguen siendo herramientas centrales para evitar cuadros severos.
En el caso del dengue, las medidas preventivas apuntan principalmente a reducir la presencia del mosquito Aedes aegypti, transmisor de la enfermedad. Para ello se recomienda eliminar recipientes con agua acumulada, limpiar canaletas, usar repelentes autorizados y colocar mosquiteros en puertas y ventanas.
También se aconseja utilizar ropa clara y de manga larga en zonas de mayor riesgo y consultar rápidamente ante síntomas como fiebre alta, dolores musculares intensos o erupciones en la piel.
El dengue se consolidó en las últimas décadas como una enfermedad presente en más de cien países. Su capacidad de adaptarse a distintos entornos urbanos y la existencia de cuatro variantes del virus obligan a mantener estrategias permanentes de vigilancia sanitaria y prevención comunitaria.
















