Tesla presentó una nueva generación de su deportivo eléctrico Roadster, un modelo desarrollado junto con SpaceX que incorpora propulsores y promete prestaciones fuera de lo habitual. Elon Musk aseguró que podrá acelerar de 0 a 100 km/h en menos de un segundo y superar los 370 km/h de velocidad máxima. La producción está prevista para 2028.
La presentación se realizó en un centro de pruebas de SpaceX en McGregor, Texas, donde el vehículo protagonizó una demostración que llamó la atención por sus maniobras. Según lo exhibido, el auto recorrió una rampa boca abajo mediante un sistema de succión, realizó un giro en el aire y aterrizó con ayuda de propulsores integrados.
La tecnología combina un sistema de succión con propulsores de gas frío comprimido, capaces de generar empuje sin combustión. El objetivo es llevar al automóvil algunas soluciones utilizadas en el ámbito aeroespacial.
Un deportivo con tecnología espacial
Tesla presentó distintas versiones del Roadster, entre ellas una variante denominada Thrust, equipada con propulsores de aceleración, y otra llamada Rocket, que la compañía describe como un vehículo monoplaza con un sistema de vuelo completo.
La empresa advierte que esta última configuración no está aprobada para circular por la vía pública. Por eso, aunque la presentación incluyó maniobras aéreas, todavía no se trata de un automóvil convencional capaz de volar libremente por las calles.
En cuanto a los precios, Tesla no anunció un valor definitivo durante el evento. En la página de reservas aparecieron depósitos de 50.000 dólares para la versión Performance y de 250.000 dólares para la Thrust. La variante Rocket, en tanto, figura como disponible únicamente por invitación.
Un proyecto que lleva años de espera
El nuevo Roadster retoma un proyecto anunciado originalmente en 2017, cuando Tesla prometió lanzar una segunda generación de su deportivo eléctrico. Las entregas previstas para 2020 nunca se concretaron y el lanzamiento volvió a postergarse.
El primer Roadster llegó al mercado en 2008 y se comercializó hasta 2012. Basado en el chasis del Lotus Elise, fue el modelo que ayudó a instalar a Tesla como fabricante de vehículos eléctricos de altas prestaciones.
Ahora, la compañía busca recuperar ese perfil con un vehículo que apunta más a exhibir su capacidad tecnológica que a convertirse en un producto de venta masiva.
La estrategia llega en un momento en que Tesla amplía su apuesta por la inteligencia artificial, la conducción autónoma y los robots humanoides. En ese escenario, el Roadster funcionaría como un modelo insignia, pensado para mostrar hasta dónde puede llegar la ingeniería de la marca.
El desafío será transformar las prestaciones anunciadas en un vehículo de producción y cumplir, esta vez, con los plazos prometidos.
















