La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) ocupó este jueves la sede central de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA), en la Ciudad de Buenos Aires, en rechazo al posible despido de unos 600 trabajadores y al cierre de establecimientos turísticos. El gremio anunció que profundizará las medidas de fuerza si no obtiene respuestas de las autoridades.
La protesta se realizó en las oficinas ubicadas en la calle Paso al 500 y fue encabezada por el secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar. El sindicato cuestiona el proceso de reestructuración de la obra social y sostiene que existe un proceso de vaciamiento que afecta tanto a los trabajadores como a las prestaciones destinadas a los afiliados.
Uno de los principales reclamos está relacionado con la situación laboral. Según ATE, cerca de 400 trabajadores contratados podrían quedar desvinculados a fin de septiembre, mientras que el personal de planta permanente sería trasladado a un régimen de disponibilidad. En total, el gremio calcula que la medida podría afectar a unas 600 familias.
El conflicto también alcanza a la red de establecimientos turísticos de la entidad. ATE denunció el cierre de 13 hoteles y dos recreos, varios de ellos ubicados en Mar del Plata, Córdoba y Bariloche. El sindicato reclama que se mantengan los puestos de trabajo y que continúen funcionando los servicios que reciben los afiliados.
Durante la protesta, Aguiar cuestionó duramente la evolución financiera de la entidad. Según el dirigente sindical, cuando Luis Petri asumió al frente del Ministerio de Defensa, el organismo contaba con un superávit de aproximadamente $25.000 millones, mientras que actualmente la deuda superaría los $500.000 millones.
“¿Dónde está la plata? ¿Quién se beneficia con ese supuesto ahorro?”, planteó Aguiar, quien además acusó a las autoridades de haber provocado un fuerte deterioro de las cuentas de la obra social.
Estas afirmaciones forman parte de las denuncias realizadas por ATE durante el conflicto y no constituyen, por sí mismas, una determinación judicial sobre eventuales responsabilidades en el manejo de los fondos.
El gremio también cuestionó el destino de un préstamo de alrededor de $40.000 millones que, según denunció, estaba destinado a equipamiento médico y habría terminado utilizándose para afrontar gastos corrientes y obligaciones con proveedores de medicamentos.
Otro de los puntos de conflicto es el futuro de las farmacias propias de la obra social. ATE sostiene que existe la intención de reemplazarlas por franquicias privadas, una medida que, según el sindicato, modificaría el esquema de atención y provisión de medicamentos para los afiliados.
El cambio de IOSFA a OSFA
El conflicto se produce después de la transformación del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA). Mediante el DNU 88/2026, publicado en febrero, el Gobierno dispuso la disolución y liquidación del IOSFA y creó la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA). También creó la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad (OSFFESEG).
El decreto estableció que los activos y el personal del IOSFA fueran transferidos a la nueva OSFA, mientras que los afiliados correspondientes a las fuerzas de seguridad federales serían derivados al nuevo organismo dependiente del Ministerio de Seguridad Nacional.
ATE cuestionó que el proceso se haya realizado sin participación sindical y sostiene que la reestructuración afecta derechos vinculados con la representación y la negociación colectiva. También advierte sobre las consecuencias de las deudas acumuladas y los cambios en las prestaciones de turismo y farmacia.
Desde el Gobierno, en cambio, el decreto justificó la reorganización a partir de los desequilibrios financieros que atravesaba el IOSFA y de la necesidad de separar las coberturas correspondientes a las Fuerzas Armadas de aquellas vinculadas con Gendarmería y Prefectura.
ATE amenaza con nuevas ocupaciones
Tras la ocupación de la sede central, ATE advirtió que las medidas podrían profundizarse si no existe una respuesta oficial.
Aguiar sostuvo que los trabajadores habían mantenido una estrategia progresiva de protesta, pero anticipó que el gremio no descarta ocupar otras dependencias de OSFA en los próximos días.
Además, ATE anunció una vigilia para el miércoles 30 de septiembre en los hoteles alcanzados por el proceso de reestructuración, con el objetivo de acompañar a los trabajadores y reclamar por la continuidad de los puestos de trabajo.
El conflicto tiene un impacto directo en Mar del Plata, donde funcionan establecimientos vinculados al sistema turístico de la obra social. En las próximas jornadas, el eje estará puesto en la continuidad de esos servicios, el futuro de los trabajadores y la respuesta que dé el Gobierno frente al reclamo sindical.

















