La Cámara de Apelaciones y Garantías de San Isidro resolvió que el predio donde funcionaba la planta de Fate, actualmente ocupado por trabajadores del gremio del neumático, sea desalojado y restituido a la empresa. El tribunal consideró que las instancias de conciliación laboral ya finalizaron y que la continuidad de la ocupación perdió capacidad para destrabar el conflicto.
La resolución se conoce luego de más de siete meses de conflicto, iniciado a partir del anuncio del cierre de la compañía y del despido de cientos de trabajadores. Fate había solicitado judicialmente la restitución del inmueble y cuestionó la permanencia de los ocupantes en la planta ubicada en Virreyes, partido de San Fernando.
La Sala 2 de la Cámara de Apelaciones y Garantías de San Isidro hizo lugar al recurso presentado por la empresa y resolvió “ordenar la restitución del inmueble al particular damnificado”.
Los jueces aclararon que la medida no implica una definición sobre el fondo del conflicto laboral. En ese sentido, señalaron que las cuestiones relacionadas con compensaciones, acuerdos e indemnizaciones deben resolverse por otras vías y exceden el ámbito de la Justicia penal.
Siete meses de conflicto
El Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) había decidido ocupar la fábrica en febrero, luego del anuncio del cierre de Fate, al considerar que se trataba de un lockout patronal ilegal.
Tras conocerse la nueva resolución judicial, el gremio calificó la medida como “aberrante” y convocó a sus trabajadores a reforzar la presencia en el establecimiento.
Para este viernes a las 10 está previsto un abrazo simbólico y una conferencia de prensa en la puerta de la planta.
La Cámara ya había intervenido en marzo, cuando revocó una primera orden de restitución. En aquella oportunidad, los magistrados consideraron que el conflicto estaba atravesado por las negociaciones laborales derivadas del cierre de la compañía y que debía priorizarse la conciliación mientras se desarrollaban las instancias administrativas.
Sin embargo, el escenario cambió con el paso de los meses.
La conciliación obligatoria nacional había comenzado el 18 de febrero y, después de una prórroga de cinco días, finalizó el 18 de marzo. En la provincia de Buenos Aires, la instancia comenzó el 18 de marzo y fue prorrogada hasta el 21 de abril, cuando quedó definitivamente vencida.
La situación de los trabajadores
En la resolución, la Cámara tomó en cuenta los argumentos presentados por Fate respecto de la evolución de su dotación de personal.
Según la empresa, una vez finalizada la conciliación obligatoria, 196 trabajadores fueron despedidos por no haber aceptado acuerdos de desvinculación, mientras que el resto había finalizado su relación laboral por decisión propia.
La compañía también presentó una certificación contable según la cual entre febrero y mayo se registraron alrededor de 900 bajas tempranas informadas ante ARCA, hasta llegar a una dotación de personal en relación de dependencia igual a cero.
La Cámara señaló además que actualmente son 24 las personas imputadas en la causa relacionada con la ocupación del predio.
En ese contexto, los jueces consideraron que, después de más de siete meses, las distintas instancias que podían utilizarse para intentar encauzar el conflicto ya fueron agotadas.
El fallo sostiene que la continuidad de la ocupación por parte de un grupo reducido de trabajadores, aun considerando que actuaron con escasa violencia y bajo la convicción de que su reclamo laboral era legítimo, “ya ha perdido la virtud de convertirse en el motor de una reapertura de la fábrica”.
Un desalojo con medidas de cuidado
La resolución también hizo referencia a la necesidad de contemplar la situación de las personas que permanecen dentro del establecimiento.
Por ese motivo, los jueces establecieron que la restitución del inmueble deberá realizarse mediante protocolos y medidas de cuidado que permitan llevar adelante el procedimiento con el menor riesgo posible para los ocupantes.
El tribunal reconoció, al mismo tiempo, la complejidad de la situación atravesada por los trabajadores que perdieron sus empleos y señaló que una eventual conciliación más amplia continúa siendo un objetivo a alcanzar.
La orden judicial dispone, finalmente, la restitución del predio a Fate.
El cierre de una histórica fábrica de neumáticos
Fate, histórica fabricante de neumáticos perteneciente a la familia Madanes Quintanilla, llevaba más de 80 años de actividad.
La empresa atribuyó el cierre a un deterioro de las condiciones del mercado y a la pérdida de competitividad. Entre los factores mencionados por la compañía se encuentran el fuerte ingreso de neumáticos importados, especialmente provenientes de China, los elevados costos locales y la caída de la demanda interna.
También señaló dificultades para sostener sus exportaciones y cuestionó los conflictos gremiales con el sindicato, incluidos paros y bloqueos que, según la empresa, afectaron el nivel de producción.
El cierre fue el resultado de un proceso de deterioro que se extendió durante varios años. En 2019, Fate ya había solicitado un Procedimiento Preventivo de Crisis, cuando contaba con aproximadamente 2.000 empleados.
En 2024 volvió a recurrir a ese mecanismo y, durante ese año, despidió a 97 trabajadores tras advertir sobre una brecha de costos que, según sostuvo, resultaba imposible de sostener frente a los productos importados.
El conflicto entre la empresa y el sindicato derivó finalmente en la ocupación de la planta y en una disputa judicial que ahora tiene una nueva resolución.
La situación continúa generando tensión entre los trabajadores y la empresa, mientras se aguarda el cumplimiento de la orden de restitución dispuesta por la Cámara de Apelaciones de San Isidro.
















