La inseguridad se ha desbordado en los barrios más tranquilos de Mar del Plata, y los relatos de los vecinos de Punta Mogotes y Chapadmalal, compartidos en el programa Sueños y Sonidos de Radio 10 Mar del Plata, dan cuenta de una situación cada vez más desesperante. Ambos sectores, que hasta hace poco eran considerados zonas relativamente seguras, han sido testigos de un alarmante aumento de robos, asaltos violentos y falta de respuesta del Estado. A través de los testimonios de los propios residentes, queda en evidencia el temor y la sensación de abandono que predomina en estas áreas.
En Punta Mogotes, Eugenia, vecina del barrio, contó cómo la situación de inseguridad ha dado un giro dramático. “Cuando me mudé, los vecinos me decían que nunca pasaba nada. Pero desde que llegué, los robos han sido una constante. Lo que más me alarma es que ya no se limitan a las noches, los asaltos ocurren a plena luz del día”, relató. Uno de los episodios más estremecedores ocurrió cuando una mujer fue hallada sin vida en un terreno baldío de la zona, un lugar abandonado y en ruinas. “Este crimen fue el punto de quiebre para todos. Nadie se sentía seguro, pero ahora la situación se volvió insostenible”, añadió Eugenia.
A pesar de las denuncias realizadas, la respuesta del sistema de justicia y las fuerzas de seguridad ha sido mínima. “Hicimos todas las denuncias correspondientes, pero el fiscal no actúa. La comunidad está desbordada y las autoridades no parecen estar a la altura de las circunstancias. Los vecinos ya no saben qué más hacer: “Ya no se puede vivir con esta constante angustia. La tranquilidad que teníamos se ha ido”, concluyó Eugenia.
A unos kilómetros de allí, en Chapadmalal, la situación no es diferente. Mariana, vecina del sector, denunció el aumento de robos en las casas y vehículos de los vecinos. “Desde la pandemia, los robos se dispararon. Ahora entran a las casas con los dueños adentro, y roban lo que sea. Ya no es suficiente con un ‘escruche’, ahora son asaltos a mano armada”, contó. La policía, según los residentes, no da abasto. “Cuando llamamos, a veces tardan hasta una hora en llegar. El personal es escaso y, cuando finalmente vienen, no conocen las calles del barrio”, añadió.
La falta de presencia policial no es el único problema en Chapadmalal. Los vecinos también enfrentan un abandono absoluto por parte del municipio, que no ha respondido a las solicitudes para mejorar la seguridad. “Hace tres años pedimos que instalaran cámaras de seguridad y nunca lo hicieron. La recolección de residuos es un desastre, hay basurales por toda la zona y nadie hace nada”, explicó Mariana. El municipio parece ignorar las demandas de los residentes, mientras la inseguridad se profundiza y la comunidad se ve obligada a tomar medidas por su cuenta. “Lo que estamos viviendo es una verdadera pesadilla. El municipio y la provincia nos dejaron a la deriva. Nadie está tomando cartas en el asunto”, dijo con indignación.
El malestar de los vecinos se extiende más allá de los robos. La falta de servicios básicos y la desidia del Estado se reflejan en cada rincón de estos barrios. “En Chapadmalal no tenemos ni cloacas, ni agua corriente, ni comisaría cerca. La gente está durmiendo en la calle, en los basurales, y el gobierno no hace nada para solucionarlo. Prometen y prometen, pero la realidad es otra”, denunció Mariana, señalando la crisis socioambiental que también afecta a la zona.
Ambos testimonios coinciden en un punto crucial: la ausencia total del Estado en la seguridad y en la gestión de los barrios.
















