La Policía Federal Argentina secuestró un importante arsenal de armas que, según la investigación judicial, era comercializado a bandas narcocriminales que operan en la ciudad de Rosario. El procedimiento se enmarca en los lineamientos del Ministerio de Seguridad de la Nación dentro del denominado Plan Bandera.
La causa comenzó en enero, cuando la División Antidrogas Rosario recibió un oficio del Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe, a partir de una investigación impulsada por el Equipo de Trabajo para el Abordaje Estratégico de Armas de Fuego, a cargo de la fiscal Juliana González.
Según se desprende del expediente, el principal sospechoso proveía armamento a organizaciones criminales vinculadas a la disputa territorial por la venta de drogas. La pesquisa quedó bajo la órbita de la Unidad Fiscal de Microtráfico, encabezada por la fiscal Alejandra Raigal.
Tras tareas de inteligencia, los investigadores establecieron que el acusado había adquirido de manera ilegal al menos once armas de fuego en los últimos meses. El mecanismo consistía en apropiarse del armamento y luego desviarlo hacia terceros, quienes lo revendían o lo utilizaban en estructuras vinculadas al narcotráfico en Rosario y localidades cercanas.
Con las pruebas reunidas, la Justicia ordenó un allanamiento en su vivienda. Allí fue detenido y se secuestraron dos revólveres calibre 32 y 38, credenciales de legítimo usuario, una notebook, dinero en efectivo y documentación relevante.
Más allanamientos y un arsenal mayor al esperado
Sin embargo, los registros de la Agencia Nacional de Materiales Controlados indicaban que el sospechoso tenía declaradas más armas que las halladas en el primer procedimiento.
A partir de nuevas tareas de campo, la PFA logró vincular otros dos domicilios en Cañada de Gómez con la maniobra investigada. Con autorización del Juzgado Penal de Primera Instancia de la 5ª Circunscripción, a cargo del juez Álvaro Campos, se concretaron nuevos allanamientos.
En esos operativos se incautaron ocho escopetas de distintos modelos, dos revólveres, un rifle, tres pistolas, una carabina, una carcasa de madera de rifle de aire comprimido, cinco teléfonos celulares y 684 municiones de diferentes calibres.
Durante los procedimientos también fueron detenidos otros dos hombres, todos mayores de edad y de nacionalidad argentina. Los tres quedaron a disposición de la Justicia provincial, mientras avanzan las actuaciones procesales.
El secuestro del arsenal representa un nuevo golpe a las estructuras que alimentan la violencia armada en Rosario, una ciudad que en los últimos años se convirtió en epicentro de la disputa entre bandas narcocriminales.

















