El sistema de salud de Uruguay confirmó la presencia del hongo Sporothrix brasiliensis, una variante de origen brasileño que se transmite de gatos a humanos y que ya generó un brote en los departamentos de Maldonado y Rocha.
Se trata de la primera detección oficial de esta especie en el país y el hallazgo activó la vigilancia epidemiológica por su potencial de propagación y por el cambio en el patrón tradicional de contagio.
El caso que encendió la alarma
La identificación del hongo comenzó a partir de un episodio familiar. Una mujer adoptó un gato cachorro en el sur de Brasil y lo trasladó a Uruguay. A los pocos días, el animal presentó úlceras en el hocico y en las orejas.
Posteriormente, la dueña y sus dos hijos desarrollaron lesiones cutáneas similares. Además, otros dos gatos del hogar también resultaron infectados.
Las pruebas de biología molecular realizadas por el Instituto Nacional de Higiene confirmaron que se trataba de Sporothrix brasiliensis, lo que motivó la notificación inmediata a las autoridades sanitarias.
Un cambio en la forma de transmisión
Hasta ahora, la esporotricosis en Uruguay estaba asociada principalmente al hongo Sporothrix schenckii, conocido históricamente como el causante de la llamada “enfermedad del jardinero”. En esos casos, el contagio ocurría por contacto con tierra o vegetación contaminada.
La variante brasileña marca una diferencia clave: la transmisión es zoonótica y ocurre principalmente por contacto directo con gatos infectados, sobre todo aquellos en situación de calle. Un arañazo, secreciones nasales o el contacto con heridas abiertas pueden ser suficientes para iniciar la infección.
En humanos, la enfermedad suele comenzar con protuberancias rojizas e indoloras que evolucionan a úlceras. Sin tratamiento, las lesiones pueden persistir durante meses o incluso años y extenderse por el sistema linfático.
Poblaciones de mayor riesgo
Las autoridades sanitarias advirtieron que el hongo puede provocar cuadros más graves en niños pequeños, adultos mayores y personas inmunocomprometidas.
En casos excepcionales, la infección puede afectar órganos internos, el sistema respiratorio, los ojos o los huesos. En los gatos, la enfermedad suele manifestarse con lesiones cutáneas múltiples y puede tener evolución severa si no se detecta a tiempo.
Veterinarios de Maldonado y Rocha reportaron otros felinos infectados sin vínculo directo con el caso inicial, lo que sugiere que el hongo ya circulaba antes de su confirmación oficial.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico requiere estudios de laboratorio, generalmente cultivo de muestras de piel. El hongo presenta una característica particular: cambia su forma según la temperatura, lo que facilita su identificación en ámbitos especializados.
La infección es curable con antifúngicos específicos como itraconazol o anfotericina B. Los especialistas remarcan que el diagnóstico temprano es clave para evitar complicaciones y frenar la cadena de transmisión.
En el brote familiar detectado, las personas afectadas evolucionaron favorablemente con tratamiento. En cambio, dos de los tres gatos enfermos murieron debido a la detección tardía.
Un desafío de salud pública
El último censo indica que el 8 por ciento de los hogares uruguayos tiene gatos, aunque esa cifra no contempla a los animales en situación de calle, que representan un factor difícil de controlar.
La presencia de Sporothrix brasiliensis obliga a reforzar la cooperación entre veterinarios, médicos y autoridades sanitarias, así como a fortalecer los controles sobre el traslado de mascotas entre países.
Las recomendaciones oficiales incluyen evitar el contacto con gatos que presenten lesiones cutáneas, consultar rápidamente ante la aparición de heridas sospechosas y no automedicarse.
















