La tos convulsa, también conocida como coqueluche, ha vuelto a ser un foco de preocupación en Argentina. Según el último Boletín Epidemiológico Nacional, los casos confirmados en enero de 2026 ya han duplicado los registrados en el mismo mes del año anterior, un fenómeno que ha sido vinculado directamente con la caída en las coberturas de vacunación desde 2020.
En enero de 2026 se notificaron 407 casos sospechosos y 128 confirmados, en comparación con solo 41 positivos durante el mismo período de 2025. Este aumento explosivo, que alcanza un 3200% en relación al promedio de los últimos años, ha encendido las alarmas en las autoridades sanitarias y en expertos del área.
De acuerdo con especialistas de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) y de la Sociedad Argentina de Inmunología (SADI), la coqueluche es una enfermedad prevenible a través de la vacunación, ya que el ser humano es el único reservorio. Sin embargo, para erradicarla, es necesario mantener altas tasas de inmunización, una meta que hoy parece difícil de alcanzar. El esquema nacional de vacunación establece que los niños deben recibir dosis a los 2, 4 y 6 meses, así como refuerzos a los 15-18 meses, 5 años y 11 años, además de inmunización a las embarazadas a partir de la semana 20 de gestación y para convivientes de recién nacidos prematuros.
El infectólogo Ricardo Teijeiro destacó la gravedad de la enfermedad en los lactantes: “La coqueluche es muy grave en los niños pequeños, especialmente en los menores de dos años, pero se transmite a cualquier edad. El adulto muchas veces tiene pocos síntomas y es el gran transmisor, mientras que el niño puede complicarse gravemente e incluso morir”, advirtió.
El brote de tos convulsa coincide con el inicio del ciclo lectivo en todo el país, lo que incrementa la exposición en escuelas y hogares. Por eso, las autoridades sanitarias recomiendan revisar los carnets de vacunación y completar los esquemas pendientes. Gabriela Elbert, infectóloga de la SAP, subrayó que “un 30% de los recién nacidos no están protegidos porque las futuras madres no se vacunaron”, lo que hace aún más urgente la necesidad de aumentar las tasas de inmunización.
El Ministerio de Salud de la Nación enfatizó que la única forma de prevenir los contagios y los cuadros graves es asegurar que todos los grupos de riesgo, especialmente los más pequeños, cuenten con esquemas completos de vacunación. A su vez, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la SAP han instado a reforzar la vigilancia epidemiológica y la concienciación sobre la importancia de la inmunización.
El aumento de casos de tos convulsa en plena temporada escolar supone un desafío sanitario considerable, y las autoridades recalcan que la vacunación es la herramienta más eficaz para proteger a los niños y cortar la cadena de transmisión.
















