Los incendios forestales continúan activos y sin control en distintos puntos de la provincia de Chubut, con focos simultáneos en el Parque Nacional Los Alerces y en la zona del lago Puelo, especialmente en Puerto Patriada. El saldo provisorio es devastador: más de 100 viviendas destruidas, pérdidas productivas millonarias y comunidades enteras en estado de alerta permanente.
Según explicó, se trata de dos incendios de gran magnitud. El primero comenzó el 9 de diciembre en el Parque Nacional Los Alerces, en el lago Menéndez. El segundo se inició el 5 de enero en Puerto Patriada, sobre la costa del lago Puelo, una de las zonas turísticas más emblemáticas de la región.
En el caso de Puelo, el fuego volvió a golpear antes de cumplirse un año del incendio de enero de 2025. Solo en esa localidad se contabilizan unas 37 viviendas destruidas en el último evento, que se suman a las más de 70 quemadas el año pasado. En El Hoyo, localidad vecina, se registraron además entre 10 y 15 viviendas y galpones afectados.
Aunque en algunos sectores el fuego avanzó hacia zonas de montaña despobladas, la amenaza sigue latente. En Cholila, tanto en Villa Blanco como en Villa Lago Rivadavia, hay reportes de casas y campos incendiados. Se trata de áreas donde muchas familias sostienen desde hace generaciones producciones ganaderas, con pérdidas de animales, infraestructura y medios de subsistencia.
Augello advirtió sobre la falta de información oficial actualizada. “Los partes son muy espaciados y eso obliga a reconstruir el panorama hablando con los propios pobladores”, señaló en Radio 10. En el territorio trabajan decenas de brigadas voluntarias en articulación con equipos estatales, en una proporción que llega a ser de un brigadista estatal cada 40 voluntarios.
El cuadro se agrava por el desfinanciamiento de los sistemas de prevención y combate del fuego, la demora en la asistencia estatal y el impacto del cambio climático. “Estamos viviendo temperaturas inéditas para la Patagonia, con máximas de más de 30 grados durante varios días seguidos”, explicó.
A esto se suma la acumulación de material combustible en los bosques y la imposibilidad de atacar los focos en forma temprana. Según la productora, solo la llegada de lluvias persistentes y el descenso de la temperatura podrían modificar el escenario, aunque los pronósticos son inciertos y con vientos fuertes que complican aún más el combate.
El impacto social también es profundo. Brigadistas y pobladores duermen apenas cuatro horas por noche, con altos niveles de estrés y agotamiento. “Después del fuego quedan territorios devastados y subjetividades devastadas. Es un problema que también debe pensarse desde la salud pública”, remarcó.
En cuanto a las causas, Augello cuestionó las hipótesis oficiales que apuntan a la intencionalidad sin pruebas sólidas y recordó antecedentes de incendios originados por fallas eléctricas y falta de mantenimiento en líneas y transformadores.
El fuego también golpea de lleno a la economía regional. Febrero es un mes clave para el turismo en la Comarca Andina, pero la actividad se mantiene en niveles muy bajos. Frente a la falta de respuestas rápidas, la principal esperanza de las comunidades afectadas sigue siendo la reconstrucción colectiva
















